15/06/2026
Hay lugares que, aunque pasen los años, siempre nos llaman de vuelta.
No porque sean fáciles de alcanzar, sino porque allá arriba encontramos algo que muchas veces perdemos entre la rutina: calma, claridad y la sensación de estar exactamente donde necesitamos estar.
La montaña tiene esa extraña capacidad de hacernos sentir en casa. Nos recuerda quiénes somos, lo que hemos superado y todo lo que aún somos capaces de conquistar.
Y quizá por eso seguimos regresando una y otra vez. Porque el cuerpo puede quedarse en la ciudad… pero el alma siempre encuentra el camino de regreso a la montaña. 🌿