30/05/2026
Ayer, cuando subimos, la Catedral aparecía cubierta de niebla. Aún más que de costumbre, las columnas y las bóvedas hechizaban nuestras miradas. Entre las brumas que acariciaban el paisaje nadaban lamias y correteaban gentiles, mientras Basajaun silbaba desde lo profundo del bosque. Nuestros trasgos traviesos, los galtzagorris, jugaban a esconderse entre los troncos mu***os y retorcidos. Los elfos, desde su casa de cristal en lo alto de las hayas, entonaban su eterna canción de susurros y silencios.
Miles de ranitas brincaban entre la hojarasca, regresando a su hogar —el bosque— desde el lago que las vio nacer y donde han vivido hasta ahora. Tritones y salamandras, caracoles y lombrices, pululaban entre el humus empapado. El silencio y el sosiego abrumaban mis neuronas, colmaban mi sangre, anegaban mis ojos y mis oídos.
Las hojas de los árboles destilaban bruma, y de entre ellas afloraban lágrimas de agua limpia. El sonido perpetuo de un millón de goteras bendecidas colmaba el alma y el paisaje de recuerdos. Sortilegios se derramaban por los cuatro costados del mundo.
Ayer, mientras paseábamos por el bosque, las más ínfimas menudencias semejaban prodigios cósmicos… o quizá lo eran. Ayer, sin prisa, hendíamos el interior de una nube enamorada del bosque. Ayer, en la Catedral, todo parecía hipnotizado, detenido de amor, mientras la arboleda besaba con sigilo a la niebla enamorada.
Cantaba quedamente el camachuelo entre la espesura láctea, blanquecina, jugosa. Se oían nuestros tímidos pasos sobre la hojarasca, y poco más. Violines y oboes, fa**ts y chelos sonaban en mi mente aletargada; decían y cantaban, decían y cantaban…
Delicias que me reserva mi Madre Tierra cuando regreso a sus honduras. Amparo en su regazo, refugio entre sus pechos, bahía tranquila para el navío de mi conciencia. Aun guardo el calor de su cobijo en mis entrañas. Entonces supe —ahora lo sé— que yo también soy niebla del bosque, y que solo en mis adentros encuentro mis afueras.
©️Juan Goñi
Foto: Nieblas en el País del Bidasoa / Bidasoako herrialdean lainoa, por mi amigo
©️ Isidro Etxeberria