Navarra al Natural

Navarra al Natural Conocer para respetar. Respetar para amar. Amar para defender. "Navarra al Natural" es una empresa dedicada al turismo activo de Naturaleza.

Desde una ética claramente conservacionista apostamos fuertemente por la educación medioambiental como camino para conseguir una sociedad más concienciada con la importancia de conservar los hábitats y ecosistemas que conforman nuestro paisaje. Además apostamos firmemente por la necesaria interacción del hombre en los espacios naturales de forma que a la vez que defendemos paisaje también defendam

os paisanaje. Por ello consideramos de vital importancia el surgimiento de un turismo alternativo, apartado de consumismos desaforados, un turismo hacia adentro de nuestra historia y nuestras raíces, desde una óptica de aprovechamiento sostenible del entorno natural.

La presa de  , en  , se seca mientras el termómetro no afloja. Tres días seguidos por encima de los 40 °C están poniendo...
23/06/2026

La presa de , en , se seca mientras el termómetro no afloja. Tres días seguidos por encima de los 40 °C están poniendo a prueba la resistencia de esta tierra acostumbrada al verdor. jadea. Sus bosques, sus prados y sus ríos no pueden más y piden auxilio en silencio. Algunos somos capaces de oír ese lamento.

El verde de Baztan se muere de sed; algo muy serio está ocurriendo ante nuestros ojos.

Un hombre yanomami se desliza en silencio por un río de la Amazonía. La niebla flota sobre el agua. Cuando el sol aparec...
22/06/2026

Un hombre yanomami se desliza en silencio por un río de la Amazonía. La niebla flota sobre el agua. Cuando el sol aparece por encima del bosque, la selva despierta a su alrededor: los monos aulladores anuncian el día, los guacamayos atraviesan el cielo y miles de criaturas invisibles se incorporan a la jornada. El hombre detiene el remo y contempla el espectáculo. Y se emociona.

A miles de kilómetros, en las costas atlánticas del norte de América, una mujer mi'kmaq abandona el bosque y se acerca al mar. El mismo sol asoma por el horizonte. Unas ballenas cruzan lentamente la línea que separa el agua del cielo. Ella observa en silencio y da gracias por vivir un día más sobre la Tierra.

En el desierto, un tuareg sale de la jaima. El aroma del té recién preparado flota en el aire. Oye las risas de los niños. Contempla cómo la primera luz enciende las dunas y agradece en silencio el agua, el alimento, la familia y el nuevo día.

En la selva de Borneo, una niña penan ha trepado hasta las últimas ramas de un árbol gigantesco. Todavía no le han enseñado a rezar. Ignora los nombres de los dioses y las liturgias de los hombres. Cuando ve aparecer el sol sobre la inmensa bóveda verde de la selva, lanza un largo alarido hacia el cielo. Es un saludo. Una bienvenida al nuevo día. Un grito de puro júbilo.

Mientras tanto, en una gran ciudad, suena un despertador. Una familia despierta, desayuna con prisa y se incorpora al embotellamiento cotidiano. Los niños irán a clase; los adultos, a la oficina.

A los primeros los llamamos salvajes. A nosotros, civilizados.

Tal vez el progreso nos hizo más cómodos, más seguros y más poderosos. Pero hemos cometido un error al creer que avanzar consistía únicamente en avanzar hacia delante.

Debe existir algún lugar intermedio entre la selva y el atasco, entre el hospital y el amanecer. Un lugar donde disfrutemos de la mejor medicina, de la mejor educación y de las mejores políticas sociales sin perder el contacto con las verdades sencillas que acompañan a la humanidad desde el principio de los tiempos.

Porque hoy, como ayer, el sol ha salido. También para nosotros, también para ti.

©️Juan Goñi

20/06/2026

Las imágenes hablan por sí solas. El horror de la invasión de la polilla del boj (Cydalima perspectalis) en va mucho más allá de la pérdida forestal; es una plaga descontrolada que lo asfixia todo. Un desastre ecológico sin precedentes.

Me avergüenzan esos reportajes que emiten todas las televisiones cada vez que llega un episodio de calor extremo: el señ...
15/06/2026

Me avergüenzan esos reportajes que emiten todas las televisiones cada vez que llega un episodio de calor extremo: el señor que asegura que en su casa el aire acondicionado es sagrado; la señora que no puede dormir; los jóvenes refugiados en la terracita disfrutando de la cañita; el niño que se relame con un helado...

Siempre la misma receta. La misma mezcla de sarcasmo, humor paternalista, costumbrismo y caspa.

Mientras tanto, los récords de temperatura caen uno tras otro, los ecosistemas se degradan, los incendios son cada vez más devastadores y millones de personas en todo el planeta sufren ya las consecuencias de un clima que se desestabiliza a una velocidad inquietante.

Señoras y señores periodistas: ustedes no están cubriendo una anécdota veraniega.

Están narrando, probablemente, la mayor tragedia ambiental, económica y social a la que se ha enfrentado nuestra civilización.

¿Podrían dejar de tratarla como si fuera una curiosidad estacional?
¿Podrían tomársela en serio, de una vez?
¿Podrían, por favor, dejar de hacer el im***il?

Hoy, durante nuestro paseo-safari por el Casco Viejo de Iruña / Pamplona, hemos querido soñar con un Ayuntamiento que no...
13/06/2026

Hoy, durante nuestro paseo-safari por el Casco Viejo de Iruña / Pamplona, hemos querido soñar con un Ayuntamiento que no resulte tan inhóspito. Una fachada que respire, acoja y llene de vida la plaza y la ciudad entera. 🌿🌸

12/06/2026

El reyezuelo, que hoy nos permite emboscarnos bajo la sombra de la encina que es su hogar, subraya con su trino afilado las palabras de mis admirados amigos emboscados: Joaquín Araújo y Raúl de Tapia.

Ellos son, hoy y siempre, la voz del bosque.

02/06/2026
Ayer, cuando subimos, la Catedral aparecía cubierta de niebla. Aún más que de costumbre, las columnas y las bóvedas hech...
30/05/2026

Ayer, cuando subimos, la Catedral aparecía cubierta de niebla. Aún más que de costumbre, las columnas y las bóvedas hechizaban nuestras miradas. Entre las brumas que acariciaban el paisaje nadaban lamias y correteaban gentiles, mientras Basajaun silbaba desde lo profundo del bosque. Nuestros trasgos traviesos, los galtzagorris, jugaban a esconderse entre los troncos mu***os y retorcidos. Los elfos, desde su casa de cristal en lo alto de las hayas, entonaban su eterna canción de susurros y silencios.

Miles de ranitas brincaban entre la hojarasca, regresando a su hogar —el bosque— desde el lago que las vio nacer y donde han vivido hasta ahora. Tritones y salamandras, caracoles y lombrices, pululaban entre el humus empapado. El silencio y el sosiego abrumaban mis neuronas, colmaban mi sangre, anegaban mis ojos y mis oídos.

Las hojas de los árboles destilaban bruma, y de entre ellas afloraban lágrimas de agua limpia. El sonido perpetuo de un millón de goteras bendecidas colmaba el alma y el paisaje de recuerdos. Sortilegios se derramaban por los cuatro costados del mundo.

Ayer, mientras paseábamos por el bosque, las más ínfimas menudencias semejaban prodigios cósmicos… o quizá lo eran. Ayer, sin prisa, hendíamos el interior de una nube enamorada del bosque. Ayer, en la Catedral, todo parecía hipnotizado, detenido de amor, mientras la arboleda besaba con sigilo a la niebla enamorada.

Cantaba quedamente el camachuelo entre la espesura láctea, blanquecina, jugosa. Se oían nuestros tímidos pasos sobre la hojarasca, y poco más. Violines y oboes, fa**ts y chelos sonaban en mi mente aletargada; decían y cantaban, decían y cantaban…

Delicias que me reserva mi Madre Tierra cuando regreso a sus honduras. Amparo en su regazo, refugio entre sus pechos, bahía tranquila para el navío de mi conciencia. Aun guardo el calor de su cobijo en mis entrañas. Entonces supe —ahora lo sé— que yo también soy niebla del bosque, y que solo en mis adentros encuentro mis afueras.

©️Juan Goñi

Foto: Nieblas en el País del Bidasoa / Bidasoako herrialdean lainoa, por mi amigo
©️ Isidro Etxeberria

29/05/2026

Hay estampas cotidianas en nuestras lagunas que nunca dejan de conmovernos. Una de ellas es la intimidad del nido de la gallineta común (Gallinula chloropus), la "gallinita de pies verdes" (polla d'aigua en catalán o uroilo arrunta en euskera), un ave corajuda que en primavera defiende con firmeza el futuro de su prole.

Tras tres semanas de incubación compartida por el padre y la madre, nacen los polluelos: diminutas bolas de plumón negro con simpáticas calvas de tonos rosas y azules. Con apenas un día de vida, ya se mueven entre los carrizos, cobijados bajo el ala materna mientras el macho se desvive por alimentarlos.

Aunque parece una especie muy común, sus poblaciones en la península sufren un declive constante que ya la sitúa en la categoría de Casi Amenazada (NT). La pérdida directa de hábitat y la presión de especies exóticas introducidas amenazan su supervivencia.

La suerte de la gallineta está unida a la de los humedales, auténticos riñones del planeta capaces de depurar el entorno y mitigar el cambio climático. Hoy, estos oasis se enfrentan a una tormenta perfecta: sobreexplotación de acuíferos, contaminación y sequía.

Proteger el agua y la vegetación que la abraza no es una opción estética, es un imperativo ético de supervivencia. Custodiar cada orilla es el único camino para que las futuras generaciones sigan presenciando el milagro de la vida. Defender nuestros humedales es, en definitiva, defender la vida misma.

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