02/06/2026
Una silueta inconfundible que se alza con majestuosidad sobre los tejados de Granada. El campanario del Monasterio de San Jerónimo es un imponente testigo de piedra del paso del gótico tardío al esplendor del Renacimiento en nuestra ciudad.
Esta torre campanario, adosada a la cabecera de la iglesia, destaca por su sólida estructura de planta cuadrada y sus cuidadas líneas arquitectónicas, obra del genial maestro Diego de Siloé, quien dejó su huella imborrable en el templo durante el siglo dieciséis. Sin embargo, su historia guarda un capítulo de pérdida muy singular: durante la ocupación napoleónica a principios del siglo diecinueve, las tropas francesas demolieron el cuerpo superior del campanario y sus pináculos para utilizar las piedras en la construcción de obras de defensa en la ciudad.
Afortunadamente, el siglo veinte trajo consigo una ambiciosa y minuciosa restauración que logró reconstruir fielmente la estructura original que hoy podemos admirar. Al observarlo con detenimiento, se aprecia cómo sus vanos albergan las campanas que siguen marcando el ritmo de la vida conventual de las monjas jerónimas que custodian este asombroso conjunto monumental.
Una obra de arte que combina la ingeniería militar y la delicadeza del arte sacro, esencial para comprender la fisonomía de la Granada renacentista.
¿Te has fijado en cómo cambia el color de su piedra según la luz del atardecer? Te leo en los comentarios.