26/02/2026
Desde un tejado del Albaicín, la Alhambra aparece como un sueño antiguo.
Entre tejas y luz, un gato observa en silencio, como si fuera el guardián secreto de esta vista.
Hay algo mágico en esta escena: la calma del animal, la ciudad extendiéndose al fondo y esa Alhambra que nunca deja de sorprender.
A veces, las mejores perspectivas no están en los miradores, sino en los rincones que nadie mira.
Porque cada viaje guarda una puerta esperando ser abierta, y somos la llave.