09/10/2026
Los faros que no te puedes perder en la ruta de los Faros: historias frente al Atlántico
Recorrer el Ruta de los Faros, en la Costa da Morte gallega, es mucho más que caminar junto al mar. Es descubrir una costa salvaje, contemplar acantilados impresionantes y conocer la historia de unos faros que durante generaciones han guiado a los navegantes entre aguas difíciles y peligrosas.
Cada faro tiene su personalidad, su paisaje y sus historias. Algunos destacan por su arquitectura, otros por las tragedias que marcaron su historia y otros por ofrecer algunas de las vistas más espectaculares de Galicia.
Estos son algunos de los faros que no te puedes perder en esta aventura.
1. Faro de Punta Nariga: una escultura frente al mar
Situado en el municipio de Malpica, el Faro de Punta Nariga es uno de los más singulares de toda la ruta. Su diseño moderno recuerda a un barco de piedra que se adentra en el Atlántico, como si estuviera preparado para navegar entre las olas.
Desde este promontorio rocoso, el paisaje ofrece una imagen espectacular de la costa, especialmente cuando el mar está embravecido y las olas golpean las rocas.
A diferencia de otros faros históricos, Punta Nariga representa la arquitectura contemporánea al servicio de la navegación. Es una parada imprescindible para quienes disfrutan de la fotografía y de los paisajes donde la naturaleza y la arquitectura se funden.
2. Faro de Roncudo: la fuerza del mar y la tradición percebeira
En Corme encontramos el Faro de Cabo Roncudo, un lugar donde se comprende perfectamente por qué esta costa recibe el nombre de Costa da Morte.
Su nombre se relaciona con el ronco sonido del mar cuando las olas golpean las rocas. Aquí el Atlántico muestra su cara más poderosa, en un entorno donde los percebeiros se juegan mucho para recoger uno de los productos más apreciados de la gastronomía gallega.
Los percebes de Roncudo son famosos por crecer en unas rocas expuestas al fuerte oleaje. Su recolección exige experiencia, conocimiento del mar y un enorme respeto por las condiciones meteorológicas.
La historia de Roncudo es la historia de una relación intensa entre el ser humano y el océano, una relación marcada por el trabajo, la tradición y el respeto a la naturaleza.
3. Faro de Laxe: un balcón natural sobre el Atlántico
El Faro de Laxe se encuentra en un entorno privilegiado, con vistas abiertas al océano y a una costa de gran belleza.
Su torre, de líneas sencillas y color blanco, contrasta con el paisaje rocoso que la rodea. Es uno de esos lugares donde merece la pena detenerse unos minutos, respirar profundamente y contemplar el horizonte.
Muy cerca se encuentra la conocida escultura de A Espera, una madre con su hijo que mira al mar y rinde homenaje a las familias que han sufrido la desaparición de pescadores y marineros.
Esta escultura aporta una dimensión emocional a la visita: recuerda que el mar no solo representa belleza y libertad, sino también incertidumbre y pérdida.
4. Faro de Cabo Vilán: la historia de una tragedia
Si hay un faro que merece una visita especial, ese es el Faro de Cabo Vilán, situado en Camariñas.
Su torre se levanta sobre un impresionante promontorio rocoso, dominando un paisaje de acantilados y aguas que pueden llegar a ser extremadamente peligrosas.
Pero su historia está marcada por un acontecimiento trágico: el naufragio del buque escuela británico Serpent, ocurrido el 10 de noviembre de 1890. El barco se hundió frente a esta costa y murieron la gran mayoría de sus tripulantes. Los supervivientes fueron únicamente tres.
Los fallecidos cuyos cuerpos fueron recuperados recibieron sepultura en el lugar conocido como Cementerio de los Ingleses, próximo a la playa de Trece.
Esta tragedia, junto con otros naufragios, impulsó la construcción de un nuevo faro, que comenzó a funcionar en 1896 y se convirtió en el primero de España en utilizar energía eléctrica.
Hoy, Cabo Vilán es mucho más que un punto de referencia para los navegantes. Es un símbolo de la Costa da Morte y un lugar que invita a recordar a quienes perdieron la vida en el mar.
5. Faro de Punta da Barca: leyendas frente al santuario de Muxía
En Muxía encontramos uno de los lugares más especiales de la costa gallega: el entorno del Santuario da Virxe da Barca, junto al faro de Punta da Barca.
Aquí se mezclan el paisaje, la tradición marinera y las leyendas vinculadas a la llegada de la Virgen en una barca de piedra para animar al apóstol Santiago.
En los alrededores del santuario se encuentran grandes formaciones rocosas cargadas de simbolismo, como la conocida Pedra de Abalar.
Más allá de las creencias, este lugar transmite una sensación especial. El océano golpea las rocas con fuerza y el horizonte parece infinito.
Es una parada imprescindible para quienes desean conocer no solo la naturaleza de la Costa da Morte, sino también las historias y tradiciones que forman parte de su identidad.
6. Faro de Cabo Touriñán: donde el sol se despide de Galicia
El Faro de Cabo Touriñán, en el municipio de Muxía, se encuentra en el punto más occidental de la España peninsular.
Su ubicación lo convierte en un lugar privilegiado para contemplar el Atlántico y disfrutar de unas puestas de sol inolvidables.
Además, este cabo tiene una curiosidad geográfica: debido a la posición de la costa y a la trayectoria del sol, durante determinadas fechas del año el último atardecer de la España peninsular se produce aquí, en lugar de en Finisterre.
El faro actual comenzó a funcionar en 1898 y desde entonces ha servido de guía a los barcos que navegan por estas aguas.
Contemplar cómo el sol desaparece lentamente en el horizonte es uno de esos momentos que justifican por sí solos el viaje.
7. Faro de Finisterre: el final de la tierra
El recorrido culmina en uno de los faros más emblemáticos de Galicia: el Faro de Finisterre, inaugurado en 1853.
Durante siglos, este lugar estuvo asociado a la idea del fin del mundo conocido. Para muchos viajeros, llegar hasta aquí representa el final de una aventura y la oportunidad de contemplar el océano desde un lugar cargado de historia.
El faro se levanta sobre un paisaje de granito y acantilados, con el Atlántico extendiéndose hasta el horizonte.
Sus alrededores han sido escenario de naufragios y forman parte de una costa donde la navegación nunca ha estado exenta de riesgos.
Hoy, peregrinos, senderistas y viajeros llegan hasta este punto para disfrutar de las vistas, hacerse una fotografía junto al faro y contemplar una puesta de sol que difícilmente se olvida.
Para quienes completan el Camino de los Faros, alcanzar Finisterre supone mucho más que terminar una ruta: significa cerrar una experiencia de naturaleza, esfuerzo y descubrimiento.
Una ruta donde cada faro guarda una historia
La ruta de los Faros nos enseña que estas construcciones son mucho más que torres con una luz. Son testigos de naufragios, avances tecnológicos, tradiciones marineras y vidas dedicadas al mar.
Desde la arquitectura de Punta Nariga hasta la memoria histórica de Cabo Vilán, pasando por las leyendas de Muxía y los atardeceres de Touriñán y Finisterre, cada parada nos descubre una nueva faceta de la Costa da Morte.
En Viajes Do Camiño te invitamos a descubrir esta ruta paso a paso, disfrutando de sus paisajes, sus pueblos marineros y sus historias, con una organización adaptada a tus necesidades.
Porque recorrer el Camino de los Faros no consiste únicamente en llegar al siguiente destino. Consiste en descubrir todo lo que el Atlántico tiene que contarnos.