En pleno corazón del Pirineo Aragonés se encuentra Sallent de Gállego, un pintoresco pueblo enclavado entre las altas cumbres de las sierras interiores pirenaicas. Sallent es cabeza de su término municipal e incluye los núcleos de Formigal, Lanuza y el Portalet. Al ser parte de la Reserva de la Biosfera Ordesa Viñamala, cuenta con diferentes espacios naturales protegidos. Cuenta con dos Monumentos
Naturales de los Glaciares Pirenaicos y lugares de Importancia Comunitaria: Cabecera del Río Aguas Limpias, Tuberas del Macizo de los Infiernos, Pico y Tuberas del Anayet y Monte Pacino y la Zona de Especial Protección para las Aves Viñamala. Cuenta con un excepcional paisaje de alta de montaña, entremezclando la belleza de sus peñas, bosques y lagos, con la arquitectura popular de la montaña tensina. Durante el invierno, numerosos visitantes se dirigen al valle de Tena para disfrutar de la nieve y de los más 160 km de pistas esquiables que ofrece la estación de esquí Aramón Formigal, la más grande de España. El resto del año ofrece numerosas alternativas como senderismo, escalada, rafting, descenso de barrancos, alpinismo…
Paseos a lagos y cascadas, avistamiento de rapaces, recogida de setas, bellos paisajes donde disfrutar de la naturaleza en estado puro, degustar la gastronomía local y descubrir la historia pirenaica y leyendas populares. El festival de Música Internacional Pirineos Sur, celebrado durante julio y agosto, es uno de los certámenes más prestigioso bajo el sello de músicas del mundo. Los conciertos se celebran en el auditorio natural sobre el pantano de Lanuza, además de otras actividades como los mercados del mundo, comidas típicas de otros países, talleres, exposiciones, actividades infantiles…
El casco urbano de Sallent de Gállego atesora numerosos y bellos rincones con la arquitectura tradicional pirenaica, con hermosas fachadas que conservan la decoración original. La gastronomía es otro de sus recursos más sólidos, pues posee materias primas de primer orden y cuenta con interesantes restaurantes de todo tipo. La cocina sallentina se caracteriza por la utilización de múltiples y numerosos productos cercanos. Abundan las carnes de todo tipo, de caza mayor y menor, como guisos de jabalí y conejo. Pescados de río, productos de la huerta, quesos, hongos y setas, buenos panes, legumbres y los componentes indispensables para elaborar una repostería sabrosa y tradicional. Todo esto acompañado con buenos vinos de la provincia. Su estratégica situación geográfica ofrece al visitante la posibilidad de visitar las comarcas pirenaicas vecinas, pues está a solo una hora del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido; el Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca, Huesca...
Además de los puntos de interés turístico francés, como el parque Nacional de los Pirineos, Le petit train d’Artouste, Lourdes, Pau...