16/09/2026
Querida sidra:
Hay bebidas que se toman.
Y hay bebidas que forman parte de una conversación.
Aquí sabemos de cuál hablamos.
Una botella.
Un vaso.
Alguien que escancia.
Y de repente empieza la charla.
Que si hoy ha hecho bueno.
Que si mañana lloverá.
Que dónde has estado.
Que qué playa te ha gustado más.
Que tienes que probar esto.
Y también aquello.
En Asturias las conversaciones tienen una curiosa capacidad.
Empiezan hablando de comida.
Continúan hablando de viajes.
Y terminan hablando de la vida.
Sin mirar el reloj.
Sin mirar el móvil.
Sin pensar demasiado en cuándo toca volver.
Quizá por eso nos gusta tanto.
Porque una sidra nunca parece tener prisa.
Y nosotros tampoco deberíamos tenerla.
Si vienes a Asturias, probablemente terminarás teniendo una conversación alrededor de una botella de sidra.
Y seguramente alguien te recomendará un sitio para comer.
O una playa.
O un pueblo.
O un camino.
Porque una parte muy bonita de viajar también consiste en preguntar a quienes viven aquí.
Nosotros tenemos unas cuantas recomendaciones guardadas.
Y algunas no aparecen en ninguna guía.
¿Sidra dulce o sidra asturiana bien escanciada?