06/03/2026
Bajo los arcos del Puente Romano, la mirada se abre hacia la imponente muralla de la Alcazaba de Mérida, donde siglos de historia siguen en pie piedra sobre piedra.
De día es un paseo lleno de calma junto al río.
Pero cuando cae la noche… la ciudad cambia.
La iluminación dorada transforma la muralla en un auténtico monumento vivo, mientras el camino se pierde entre luces que parecen estrellas.
Un rincón donde el tiempo romano y el legado árabe se encuentran en silencio, custodiando la entrada histórica de la ciudad.
Mérida tiene lugares que se visitan…
y otros que simplemente se contemplan.
Y este es uno de ellos.