10/05/2013
En exclusiva. El espectro de la dama de la Casa de las Siete Chimeneas... ¡captada!
La Casa de las Siete Chimeneas, emplazada en la Plaza del Rey, n 1, y levantada en 1577, tiene varias leyendas, la primera de ellas dice que fue el nido de amor del capitán Zapata y de su esposa Elena, hija de un caballero a las órdenes del rey. Pero su felicidad duraría poco, ya que Zapata fallece en la guerra de Flandes, en la batalla de San Quintín. Poco más tarde, la esposa aparece mu**ta en su cama, con una enigmática sonrisa. Jamás se aclararon las causas de su fallecimiento ya que poco después el cadáver desapareció sin dejar rastro. Desde entonces, se dice que el fantasma de una bella mujer vestida de blanco camina entre las siete chimeneas que coronan el tejado. Después de recorrerlo, se arrodilla, se da golpes en el pecho y desaparece. Otras personas aseguran que en ocasiones lleva un candelabro o antorcha en la mano.
Pasados los años, éste sería también el hogar de un anciano rico y su mujer, ambos unidos a raíz de un matrimonio de conveniencia. La relación se truncó cuando la misma noche de bodas la joven se suicidó. A partir de entonces, se rumorea que por las noches su espíritu, despechado, se asoma por los balcones de la casa, tintineando unas monedas, que se dice son regalo del rey Felipe II, de quien fue amante. Ya en el siglo XIX, al comprar el edificio el Banco de Castilla, durante las obras de reforma, tras uno de los muros del sótano, se encontró el cadáver de una mujer que había sido emparedada, y hayados cerca de ella unas monedas de oro de tiempos de Felipe II.
Esta casa fue también vivienda del Marqués de Esquilache, muy influyente en época de Carlos III, y famoso por sus decisiones, que además de subir los impuestos, impuso prohibiciones como prohibir la capa y el sobrero de ala ancha (muy de moda en la época), porque el sombrero tabapa el rostro y se podían esconder armas en la capa. En 1766 el pueblo, ya crispado, se presentó en su casa dispuesto a asaltarla en el Motín de Esquilache, y uno de los mayordomos que la vigilaban fue mu**to por disparos y diversos cortes tras tirar la puerta abajo. Más tarde el resto de mayordomos les informaron que Esquilache no estaba en el domicilio, que no volvío más por allí y terminó siendo exiliado. Hoy en día hay quien dice que ha visto a un mayordomo paseando por los pasillos que se encuentran cerca de la puerta de entrada, dónde murió.
En 1960, en nuevas reformas, se encontró un nuevo cuerpo masculino anónimo tras otra de las paredes de la casa.
Actualmente, es sede del Ministerio de Cultura, cuyos funcionarios comentan que en ocasiones se pueden ver luces extrañas en las habitaciones del palacio.