13/09/2026
El 12 de septiembre de 1590 nació en Madrid María de Zayas, gran escritora del Siglo de Oro, poetisa, autora dramática y sobre todo novelista de extraordinario éxito. Sus novelas cortas tuvieron gran éxito y se siguieron reimprimiendo hasta que en el siglo XVIII la Inquisición decidió prohibirlas. Fue, junto a Ana Caro de Mallén y sor Juana Inés de la Cruz, una de las tres grandes escritoras del siglo XVII español. Está considerada como una de las representantes del feminismo premoderno en España. Autora de grandes obras como “Novelas amorosas y ejemplares” o “Desengaños amorosos”, obra esta última por lo que ha sido considerada por algunos como la pionera de la literatura de terror española.
Poco se sabe con certeza de su vida. Sus padres pertenecían a la baja nobleza, se ignora si María estuvo casada o soltera. Su formación debió de ser en gran medida autodidacta. Ella misma afirma que su vocación de escritora nació de su afición a la lectura. Alaban el gran talento literario de María de Zayas el mismísimo Lope de Vega, Pérez de Montalbán y Castillo Solórzano.
El éxito internacional de sus novelas sólo fue superado, en el siglo XVII, por Cervantes, Mateo Alemán y Quevedo. Tuvo gran influencia especialmente sobre la literatura francesa. Scarron adaptó varias novelas suyas y estas adaptaciones inspiraron a Molière y a Beaumarchais, entre otros. Robert Challe, a principios del siglo XVIII, y Barbey d’Aurevilly, en la segunda mitad del XIX, se inspiraron en algunos de sus relatos.
Ningún censor del siglo XVII encontró nada que objetar a sus novelas, pero el puritanismo y la misoginia del siglo XIX y de principios del XX, atacaron parcial o totalmente su obra. El norteamericano M. G. Ticknor dijo de su novela El Prevenido engañado que era “de lo más verde e inmodesto” que nunca había leído. Más tajante, el alemán Ludwig Pfandl afirmó que sus novelas eran “historias libertinas” y El Prevenido engañado una “obscena novela”; su realismo “es extraviado, porque con demasiada frecuencia degenera unas veces en lo terrible y perverso, otras en obscena liviandad”. Su condición femenina explica en gran medida los duros juicios del crítico, que acaba las páginas que le dedica preguntándose: “¿se puede dar algo más ordinario y grosero, más inestético y repulsivo que una mujer que cuenta historias lascivas, sucias, de inspiración sádica y moralmente corrompidas?”.
En sus novelas tiene particular importancia el feminismo, que es completamente real y cierto. Un feminismo premoderno, como solo era posible entonces. Unos deducen que la impulsa un mero desengaño personal y se trata de simple antimachismo, y otros, señalan su denuncia de la opresión que sufren las mujeres y del trato que reciben por parte de los hombres. Lo cierto es que en sus obras presenta el modelo de una mujer activa, capaz de recuperar por sí misma su honra o de vengarla. En la segunda, muestra cómo la aceptación del papel tradicional por parte de las mujeres no les lleva a la felicidad, como proclamaban los moralistas de la época, pues ni la sumisión ni las virtudes de éstas logran salvarlas de la desgracia.
Olvidada su figura durante largo tiempo, el renacer del interés por la obra de Zayas de estos últimos tiempos está en buena medida vinculado a la aparición de la crítica feminista. En María de Zayas la cuestión femenina es el centro de su obra, por lo que quiebra a menudo las convenciones de la novela corta de la época que en general acababa con la boda feliz de los protagonistas. Zayas es una voz esencialmente transgresora que ya reprueba que se den a las mujeres ruecas y almohadillas en lugar de letras y armas. En la Segunda parte del sarao y entretenimiento honesto da un paso más y considera que, tras esta educación castradora, se oculta el temor de los hombres a la competencia femenina.