Asociación ARCE

Asociación ARCE La asociación A.R.C.E, tiene como fines, la divulgación y recuperación de castillos Españoles.

Comunidad de la Asociación A.R.C.E (Asociación para la Recuperación de Castillos Españoles). Queremos conseguir un listado lo más amplio posible de los castillos que hubo en España y ahora están o desaparecidos o quedan restos, y de los castillos que aun permanecen en pie. Con la ayuda de todos, pondremos una chincheta en el mapa de España allá donde hubo o hay un castillo.

¡¡¡ NO AL OLVIDO !!!.

Castillo de Alcaudete, JaénLa localidad de Alcaudete está situada en el extremo oeste de la comarca de la Sierra Sur de ...
16/06/2020

Castillo de Alcaudete, Jaén

La localidad de Alcaudete está situada en el extremo oeste de la comarca de la Sierra Sur de Jaén entre Córdoba, Jaén y Granada y vigilando esta zona, está su castillo ubicado en un cerro testigo a 713 metros, desde donde mantenía contacto a través de sus atalayas dispuestas estrategicamente a lo largo del territorio con los castillos de Martos y de la Mota de Alcalá la Real, además de dominar estratégicamente el antiguo camino del Guadalquivir a Granada, por lo que, desempeñó un papel clave en las guerras fronterizas entre cristianos y musulmanes.
Aunque antes de que esta zona fuese protagonista de estos enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, en la zona hubo un poblado ibérico colonizado más tarde por los romanos (siglo I d.C.), cuando fue municipio Flavio, denominado Sosontigi (de esta época se han encontrado algunos restos al Este de la localidad).

Sin embargo, no será hasta la época musulmana cuando la población se asiente en las faldas del cerro donde hoy se levanta la fortificación conociéndose a la localidad como Al-Qabdaq (ciudad de los manantiales, por la abundancia de agua y fuentes), inscrita en la kora de Ilbira (Granada).

Hacia 880 (durante la época del Emirato de Córdoba), fue atacado y ocupado por el rebelde muladí Omar ibn Hafsún interesado en dominar la región de Jaén, atacando desde aquí al emir Al-Múndir entre los años 886 y 888. El principio del fin, del dominio del castillo por parte del rebelde muladí será en el año 894 cuando fue casi destruido por una expedición enviada por Abd Allah I de Córdoba, pero no es hasta la época de su hijo, Abderamán III cuando la fortaleza sea definitivamente controlada y sometida a obediencia. En el siglo XII los almohades, ampliaron y fortificaron las antiguas defensas emirales, convirtiendo a Alcaudete de este tiempo, en una próspera medina surgida en torno a su castillo.

El gran geógrafo Al-Idrisi (1099-1165) escribiría: “es un fuerte considerable, construido al pie de una montaña que mira al Occidente y donde hay un mercado muy frecuentado“.

Desde que la fortaleza fuese controlada por Abderamán III, cambiaría varias veces de manos entre castellanos y andalusíes. Alfonso VI, la conquistaría por primera vez en el año 1085, en el año 1246 tiene lugar otra conquista parte de los ejércitos cristianos del rey Fernando III el santo, quien lo cedió al rey moro de Baeza y más tarde a la orden de Calatrava y a su maestre, Don Fernando Ordóñez.

En el año 1300 el sultán Muhammed II Al-Faqih reconquista el castillo de Alcaudete, poniendo fin al señorío de la orden de Calatrava sobre la villa.

En el año 1312, los musulmanes de Alcaudete capitularon tras 3 meses de sitió del infante Don Pedro, hermano del rey Fernando IV, pasando a manos realengas, comenzando uno años de esplendor, concediendo a la villa por parte del rey Alfonso XI, en el año 1328 privilegios del fuero de Córdoba.

En el año 1351, Pedro I, lo devuelve a la orden de Calatrava, quienes lo fortalecieron las estructuras defensivas y diseñaron y construyeron la estructura medieval que se conserva del castillo a día de hoy.

En el año 1408 Muhammad VII lanza una última gran algarada contra la villa, logrando conquistar la población, pero las tropas del castillo, mandadas por don Martín Alonso de Montemayor, resistieron heroicamente hasta que el 18 de Febrero el sultán se rinde y se retira.

A partir de entonces, Alcaudete y otros pueblos fronterizos se convierten en lugar de entrada de las tropas castellanas en territorio nazarí. Queda anotada la presencia de los reyes católicos por estas tierras en torno al año 1490, cuando pasan y se detienen en Alcaudete en varias ocasiones.

A finales del siglo XIV, instalada la dinastía de los Trastámara, la Villa se enajenó a la corona y pasó a manos de un particular como señorío, una de las ramas de los Fernández de Córdoba, la de Montemayor. En el siglo XV Alcaudete se transformó en plataforma y enclave de tropas. Al terminar la guerra de Granada, en la primera mitad del siglo XVI, la vida de la Villa cambió, se le concedió el título de conde al sexto señor de la Villa. Fue la época de mayor esplendor, auspiciada por la prosperidad económica en el cultivo de cereales y la ganadería, a lo que se sumaba el ser paso obligado en el camino entre el reino de Granada y Castilla.

El castillo tiene una estructura compleja, con una planta irregular conformando un polígono de 5 lados, levantado a base de mampostería, tanto sus murallas, como sus torres, aunque presenta cantería en esquinas y vanos. La fortaleza se compone de 7 torres, 6 jalonando el muro externo y 1 (la del homenaje), exenta en el centro del conjunto, muralla, Barbacana, torre del homenaje y 2 aljibes.

-Para el acceso al castillo, los calatravos plantearon la nueva puerta de acceso al castillo en el lienzo Norte. Teniendo en cuenta que el sendero de ascenso al castillo parte de la explanada de Santa María, es necesario recorrer un gran trecho de la barbacana para llegar a la puerta, lo que da gran ventaja a la guarnición defensora. La puerta está defendida por 2 torres de planta cuadrada con sus esquinas externas redondeadas. Existe otro acceso por una pequeña poterna o puerta falsa en el lado Sureste. Una vez pasada la puerta principal, se accede a un pasillo-foso encajado entre la propia muralla del castillo y un lienzo que protege el área central del recinto, ligeramente sobre elevada en el promontorio rocoso de la cima del cerro.

-La muralla, se trata del recinto más externo. Construida en época almohade (segunda mitad del siglo XII), su objetivo era proteger a la población que se desarrolló a media ladera. Paralelamente se construye un alcázar en la cumbre sobre la antigua fortificación omeya. La muralla sufrirá modificaciones posteriores, especialmente en la segunda mitad del siglo XIII, cuando los calatravos forren de mampostería algunos tramos y torres. Quedan algunos restos de lienzos, 3 torreones y 1 portillo.

-La barbacana, en realidad se trata de los restos del alcázar almohade construido en la segunda mitad del siglo XII en la cima del cerro. Tiene planta poligonal y se adapta perfectamente a la orografía del terreno. Es una obra de mampostería. El recinto está jalonado de torres (de planta cuadrada y macizas) y bestorres, en cuyas esquinas se emplean sillares regulares de piedra arenisca, también visibles en los ángulos de la muralla. Protegidas por estas estructuras, existieron 3 puertas, una al Este, la principal (hoy desaparecida) y a la que se accedía desde la ciudad, la puerta Norte, secundaria, de la que únicamente queda una jamba en uno de sus lados y a la que se accedería sólo a pie desde la Puerta de Santa Ana de la muralla externa y una poterna o puerta falsa en el lienzo Oeste, estrecha, de uso discreto seguramente por la guarnición.

-El castillo tiene 2 aljibes. A la entrada del castillo a la derecha, muy cerca de la puerta principal se levanta un edificio (cuerpo de guardia) dividido en 2 niveles. En el inferior se halla 1 aljibe. Tiene planta cuadrada. Se accede a él por un vano con arco de medio punto y está cubierto con una interesante bóveda vaída en ladrillo. Dicha bóveda sostiene gran parte del segundo nivel, una sala de planta rectangular utilizada como cuerpo de guardia con salida directa al adarve.

-El otro aljibe es de mayores dimensiones y se encuentra junto a las caballerizas. Tiene planta rectangular y está cubierto por bóveda de cañón en ladrillo. El acceso original, en forma de pozo, se encuentra realmente en el techo, en un extremo de la bóveda. El sistema de captación de agua en este aljibe se hacía a través de la cubierta del refectorio.

-Las caballerizas y el refectorio, se encuentran en un mismo edificio de planta rectangular y grandes dimensiones, adosado al lienzo Sur del castillo. En la planta baja se hallan las caballerizas, sala alargada cubierta con bóveda de cañón y con 5 aspilleras en el muro lateral que aportan luz y ventilación. Disponía la sala de un banco corrido, posiblemente para el asiento de los comensales pues su función era la de refectorio (comedor). A través de una pequeña puerta se comunicaba con el adarve del lienzo Sur.

-La torre del homenaje, es el elemento más importante de la fortificación, está ubicada en el centro del castillo, levantada en el espolón más elevado del terreno. Su perfil es piramidal, su base rectangular y se estructura en 3 pisos.

*La planta baja tenía un uso de almacén, aunque también se ha constatado su utilización como aljibe, contenía grandes tinajas para recoger y almacenar el agua de la lluvia que se filtraba por su bóveda y se canalizaba a través de un conducto de cerámica. El acceso se hace en realidad por el techo, a través de una trampilla situada en la bóveda de cañón que cubre la estancia.

*En la primera planta se encuentra la puerta de acceso al interior de la torre que había que alcanzar a través de una angosta escalera exterior (hoy desaparecida) al estar situada en alto. La estancia se cubre con bóveda de cañón en ladrillo. Se comunica con la segunda planta a través de una escalera de ladrillo sobre triple arco de medio punto, que es una reconstrucción de la original que debió tener un aspecto similar. Se aprecia también el arranque de lo que fue una escalera de caracol en el ángulo noroeste de la sala, posiblemente del siglo XVI y que vino a sustituir a aquélla otra medieval.

*La segunda estancia está iluminada por aspilleras laterales, está cubierta con bóveda de cañón en ladrillo, estaba destinada a residencia del comendador. Aquí se aprecian 4 grandes miradores, uno a cada lado de la torre, compuestos por vanos geminados con arcos de herradura. Desde esta segunda planta se accede por último a la azotea por una escalera similar a la del primer piso.

*La tercera estancia es la terraza a la que se accede, a través de una escalera de ladrillo soportada sobre arcos de medio punto.

Contaba para su defensa 6 torres, 3 cuadradas y 3 circulares, macizas en la parte baja y cubiertas por bóveda en la superior, con ventanas saeteras para la luz y para la defensa.

-Los restos del Palacio de Los Condes de Alcaudete. En el siglo XVI se construyeron nuevas habitaciones en la terraza superior del castillo, junto a los lados Este y Sur de la torre del homenaje y el muro Norte del refectorio. Se trata de las dependencias palaciegas de los flamantes condes de Alcaudete que, tras la nueva distinción concedida por Carlos I en 1529 realizan obras en el interior del castillo. Después del IV Conde de Alcaudete, el palacio es abandonado como vivienda. En el siglo XVII fue utilizado como hospital, hasta que el terremoto de Lisboa de 1755 causa importantes daños en su estructura y es definitivamente abandonado. De aquél palacio hoy sólo restos de muro y de pavimento, como el del patio porticado que articulaba las estancias del palacio en donde aún son visibles 2 fustes de columna seccionados.

Más información .
Plaza de Santa María s/n 23660 Alcaudete, Jaén
953-560 304 / 625-511 700

Castillo de Loarre, Huesca.Se construyó sobre una base ibera (la posible Calagurris Fibulaerense romana), un espolón roc...
28/05/2020

Castillo de Loarre, Huesca.

Se construyó sobre una base ibera (la posible Calagurris Fibulaerense romana), un espolón rocoso de un territorio ganado a los musulmanes, en un emplazamiento estratégico para controlar su avance.
Desde su posición se tiene un control sobre toda la llanura de la hoya de Huesca y en particular sobre Bolea, principal plaza musulmana de la zona y que controlaba las ricas tierras agrícolas de la llanura.

El castillo de Loarre ha visto pasar culturas, civilizaciones, batallas, treguas, amores, desencuentros, estilos, modas, creyentes, infieles, conservadores, renovadores, políticos, etc…. Los árabes estuvieron establecidos en Zaragoza hasta el año 1118, por lo que Loarre constituía un lugar perfecto para controlar las tierras de Huesca, en el recién nacido reino de Aragón cristiano.

La ampliación y construcción del núcleo primitivo lombardo del castillo de Loarre fue ordenado por el último de los reyes de Pamplona que reino sobre Aragón, Sancho Garcés III “el Mayor”, en el año 1020, con el propósito de convertirse en fortaleza militar, después de la conquista definitiva de esta tierra Llana o Plana (de ahí el nombre de Plana de Uesca) a los musulmanes.

El 8 de enero de 1033 ya había un teniente aquí, Lope Sánchez, por lo que o ya existía o se estaba construyendo, un castillo. Durante el periodo de 1035 a 1042 parece que estuvo abandonado, pero a partir de este año, pasó al poder de Ramiro I (1035-1063) y adquirió una gran importancia. En esta época se construyó la Torre del Homenaje, y parece que se creó un núcleo de población en su entorno.

En la década de los 70 el rey fundó en el castillo un monasterio con una comunidad de canónigos de la orden de San Agustín puesto bajo la autoridad directa del papa, con lo que al carácter militar de la fortaleza se unió un aspecto religioso.

De este monasterio se han conservado algunas estancias, adscritas a la estética del románico pleno jaqués, como la espléndida iglesia de San Pedro y la cripta de Santa Quiteria.

Las estancias desarrolladas en esta nueva etapa de finales del siglo XI y parte del XII se pueden reconocer porque aquí ya se utilizó el aparejo del románico internacional procedente de Jaca, que no es otro que la sillería bien cortada, escuadrada y pulida. Además del empleo de la columna, los guardapolvos e impostas de tacos y las arquivoltas baquetonadas.

A lo largo del siglo XII el castillo se secularizó y se redujo a la categoría de parroquia. El carácter militar también perdió importancia tras las conquistas de Huesca (1096) y Bolea (1101) y poco a poco cae en el olvido de la corona, quedando finalmente abandonado. A partir de este momento pertenecerá a diferentes nobles, hasta que en el año 1263 estuvo bajo la protección de la orden de San Juan, hasta 1285.

En 1413 hubo bloqueos por la entrada en la Guerra de los 100 Años, mantenida entre los ejércitos inglés y francés.

En el siglo XVI los habitantes del castillo se trasladan a una zona más baja y accesible y para ello se construyó una iglesia y nuevas casas, cuyas piedras salieron de los muros del castillo, quedando éste completamente abandonado y semiderruido.

En su tiempo, la iglesia de Loarre fue la mayor del Reino de Aragón después de la de Jaca.

En la puerta de acceso, en su séptimo sillar de la jamba derecha, encontramos la siguiente inscripción:

IN DEI NNE HIC RE -

QVIESCIT FAMVLVS DE -

I TVLGAS QVI OBIIT PRI -

DIE KLS DECEBRIS IN E -

RA MC###IIII QVI -

LEGERIT ISTAS LITERAS -

ORET PATER AVE MARIA REQU-

IEVIT ILLE REQUIESCAT IN PACE

Que traducido sería: “En el nombre de Dios: Aquí descansa el Siervo de Dios Tulgas, quien falleció el 30 de Noviembre de la era MC###IIII (año 1096). Quien leyera estas letras rece un Padre (Nuestro) y un Ave María para que descanse aquél (Tulgas) y descansen en paz (todos que lo lean).”

Cuenta una de las leyendas de Loarre que, paseando San Demetrio por esta zona con su mula ciega, ésta dio un traspié y cayó. Tanto la mula como el Santo murieron, pero, antes de morir, dijo que en el monte de Loarre no volvería a nacer planta de romero y así fue, podemos encontrar en otras zonas esta variedad aromática menos en este monte.

La belleza, su buena conservación y su excelente ubicación han hecho que resultara elegido en numerosas ocasiones como escenario de películas, como Valentina, El Reino de los Cielos o Miguel y William, además de documentales como el programa de TVE La noche de los castillos.



El castillo posee una planta irregular, con 10 torres circulares y 1 con forma cuadrada, que es por la que se accede al recinto fortificado (que alcanza unos 2200 metros cuadrados), además consta de un recinto amurallado y un cuerpo edificado, (con un monasterio), torre del homenaje, además de una torre albarrana externa.

La fortaleza se encuentra rodeada por una gran muralla que recorre todo su perímetro en los costados Norte, Este y Sur, mientras que en el Oeste el castillo se protege por la propia montaña. El muro se refuerza con un torreón cuadrangular y otros 9 semicirculares (bestorres).

La entrada principal al recinto está compuesta por un sencillo arco de medio punto, flanqueado por 2 torreones semicirculares. El castillo tiene una segunda puerta, más antigua, ubicada en el único torreón cuadrangular de la muralla, compuesto también por un sencillo arco de medio punto que se sitúa en un ángulo recto con respecto al lienzo de la muralla, para proteger el acceso.

En el espacio que se encuentra entre las murallas y el edificio se encontraba la primitiva población de Loarre, que en el siglo XVI se trasladó a su emplazamiento actual. En este espacio hay una pequeña torre a la que tradicionalmente se ha denominado albarrana que quizás se comunicase con la muralla por medio de una estructura de madera, aunque en realidad su función defensiva no está nada clara, ya que su construcción es bastante anterior a la de la muralla. Se trata de una estructura de planta cuadrangular, y una pequeña bóveda que corona la estructura. Los lienzos son completamente lisos, con ventanas tan sólo en la parte superior. Hay otro pequeño torreón, de planta circular, destinado a servir de depósito de agua.

La fachada sur de la iglesia del monasterio puede dividirse en 2 tramos. El primero, situado en la zona más cercana al ábside y separado de éste por medio de un contrafuerte, se remata por la cúpula del crucero de la iglesia, formado por un cuerpo inferior de planta cuadrada y uno superior, octogonal. En el lienzo de este tramo del muro se abren 3 vanos que forman un triángulo, 2 en la parte inferior, y 1 en la superior, con unas formas similares a las ventanas del ábside.

En la parte inferior de este tramo se encuentra el único acceso con el que contaba el castillo. Se trata de una estructura que sobresale ligeramente del lienzo del muro, compuesta por 3 arcos de medio punto, los 2 de los extremos de arista viva y el central, semiesférico.

El arco exterior remata en una imposta semicircular decorada con ajedrezado. El arco central, descansa sobre dos capiteles con personajes en combate y cuadrumanos, bajo los cuales hay dos columnas que flanquean el acceso.

Sobre los 3 arcos se pueden ver los restos de un relieve que representaba un cristo en majestad rodeado de un tetramorfo. En la parte derecha, junto a las jambas del arco, se puede ver una inscripción de carácter funerario.

Atravesando la puerta de acceso al castillo, el atacante se encontraba con una gran escalera, situada bajo la iglesia, que asciende hacia la parte superior. Es un gran pasadizo. Hacia la mitad de la escalera, un pequeño arco de medio punto comunica con una estancia de reducidas dimensiones, que seguramente era el lugar donde se situaba el cuerpo de guardia.

Frente a ella, hay otra puerta, con un arco bajo un crismón que, además de las iniciales de cristo, incluye varias letras cuya interpretación resulta problemática. Este acceso comunica la escalera con la cripta de la iglesia, dedicada a Santa Quiteria, con una planta semicircular y una cúpula poco habitual que es en el románico.

La torre del homenaje está construida en mampostería y destaca de forma evidente en todo el conjunto arquitectónico, por su altura de 22 metros, que hace que su perfil sobresalga de la estructura del castillo. En su interior alberga 5 plantas. Remata en almenas, elemento defensivo muy utilizado en etapas anteriores. La anchura de sus muros también es muy característico, alcanzando los 2 metros de grosor.

Esta torre se construyó en época de Ramiro I, y originalmente era una albarrana, exenta, pero cuando en época de Sancho Ramírez se edificó la iglesia, la construcción quedó dentro del recinto monástico, perdiendo en gran parte su función defensiva.

Lo primero que llama la atención al entrar es la enorme chimenea que tan necesaria debía ser para combatir los duros inviernos. Desde aquí se puede bajar al segundo nivel. Allí hay una gran sala rectangular, donde hay un pequeño retrete y un vano de ventilación en uno de sus extremos.

Desde la torre del homenaje se puede acceder a la torre de la Reina por medio de una pasarela metálica. Es una elegante construcción, cuyo rasgo más distintivo es la galería de ventanas de la parte superior. Se estructura en 3 pisos, visibles desde fuera por las 3 filas de ventanas. En el 1ª nivel hay 3 estrechas saeteras, en el 2º piso 2 ventanas doveladas, y en el 3º, una galería formada por 3 vanos ajimezados. La torre se remata por unas almenas, que originalmente eran escalonadas. El interior es pequeño y estrecho, pues en realidad esta torre nunca sirvió de domicilio a una dama noble, sino que, al igual que la Torre del Homenaje, era una estructura defensiva.

La torre norte está situada en la esquina noroeste del castillo, esta torre lombarda pertenece a la campaña constructiva de comienzos del siglo XI

Las dependencias monacales están situadas en la zona norte del castillo, entre la torre norte y la del homenaje y están comunicadas por pasillos y escaleras. La más amplia es la conocida como sala de los arcos, que bien pudiera haber sido el dormitorio de los monjes.

El patio de armas no tiene grandes dimensiones, aunque seguramente fuese suficiente para acoger la guarnición que habitó en el castillo construido por Sancho III. Seguramente en época de Sancho Ramírez este espacio se modificó.

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Castillo de Santiuste, Corduente (Guadalajara).El castillo de Santiuste se localiza en la falda de una ladera del términ...
25/05/2020

Castillo de Santiuste, Corduente (Guadalajara).

El castillo de Santiuste se localiza en la falda de una ladera del término de la desaparecida localidad de Santiuste en el municipio de Corduente, muy próximo a Molina de Aragón. Con poco valor estratégico, ya que está dominado por un monte que tiene en dirección norte, aunque permite visualizar la vega al estar edificado sobre una pequeña meseta que sobresale de la ladera donde se asienta.
Santiuste perteneció desde la época de la repoblación al común de Molina y era un poblado que con el tiempo quedó reducido a caserío, pero en el año 1410 lo adquirió por compra, en señorío, D. Juan Ruíz de Molina, o de los Quemadales (hombre de leyes y comisionado del señorío ante la Corona), apodado el “Caballero Viejo”.

En el año 1434 D. Juan, consiguió el rey de Castilla, Juan II, le concedería un privilegio para colaborar en la defensa contra Aragón, facultándolo para edificar un castillo de Santiuste (aunque su aspecto es de castillo, en realidad sus muros constituyeron la vivienda de los dueños de señorío). Este castillo pasó luego al mayorazgo familiar, del que más tarde se constituyó el marquesado de Embid.

El edificio se encuentra construido sobre una falla, y como consecuencia del terremoto de Lisboa del año 1755 las torres y fachadas se agrietaron, lo que propició el desplome de la torre noroeste a finales del siglo XX.

En el siglo XIX, con las guerras Carlistas, las almenas de los torreones fueron demolidos y sustituidas por 4 tejados a 2 aguas.



El castillo de llanura, es de planta cuadrada de 25 metros, con una estructura simple, levantado a base de buena sillería y sillarejo, con muchas llagas de mortero de cal y arena, a excepción de su muralla externa, que es de mampostería, de unos 100 metros de perímetro, con 4 grandes torres cuadradas en sus 4 esquinas (3 de ellas almenadas y una techada a 2 aguas), contaba también con una barbacana exterior con cubos en los ángulos y otros 2 que flanqueaban la entrada a la fortaleza, que da al este y que han desaparecido en su mayor parte.

Las 4 torres de los ángulos se distribuían internamente en 4 pisos más un sótano. La torre suroriental domina discretamente a las demás a modo de torre del homenaje. En una de las torres reconstruidas puede verse una curiosa ventana en cuya parte de abajo se descubre una pequeña tronera de palo de orbe. Este elemento se encuentra en el resto del edificio, para disparar armas de fuego.

Las estancias interiores se desarrollaban alrededor de 2 patios que se dividían entre ellos por un muro medianero que aumentaba la capacidad de defensa al no poder tomar el edificio entero de una sola vez en caso de asalto. Los patios han sido reconstruidos parcialmente y disponen de arcos de medio punto a modo de claustro, con una fuente central, a donde van a dar parte de las estancias de la primera planta, ya que la 2ª planta ha desaparecido, exceptuando la parte de la entrada, en donde se ha reconstruido como vivienda todo el cuerpo de levante. También han sido repuestas las almenas de los torreones del mismo lado.

En la fachada principal encontramos la puerta de acceso a esta casa señorial, que era directa, ya que esta puerta está enfilada a la de la desaparecida puerta externa, sobre su arco de medio punto permanece el escudo de los Ruiz de Molina (en memoria d “el caballero viejo”).

El castillo es de propiedad privada, para su visita debe contactarse con la Oficina de Turismo de Molina de Aragón, tel. 949 83 20 98, o a través de Promociones Turísticas de Santiuste, empresa que lo explota, tel. 91 457 08 82, [email protected]

Castillo de las Altas Torres o de Alarcón, CuencaEl castillo de Alarcón se sitúa en una zona muy estratégica entre las 2...
15/05/2020

Castillo de las Altas Torres o de Alarcón, Cuenca

El castillo de Alarcón se sitúa en una zona muy estratégica entre las 2 partes que forman la hoz del río Júcar a su paso por la localidad.
Los orígenes de Alarcón se desconocen, aunque hay vestigios de la presencia de asentamientos íberos y romanos. Aunque fueron los musulmanes quienes le dieron más importancia, de hecho, el nombre de Alarcón viene de aquel “Alarikun” de tiempos de la dominación árabe.

En el año 780 se refugió en Alarcón, fingiéndose ciego, Muhamed el Feheri, hijo del depuesto reyezuelo de Toledo. También prestó asilo a Abderramán, y escondite de Omar Ibn Hafsun, azote de los emires cordobeses.

Después de la conquista de Cuenca en el año 1177, Alfonso VIII dirigió sus tropas hacia Alarcón, para intentar conquistar “Alarikun”. No sería hasta el año 1184 y tras 9 meses de asedio, cuando las tropas formadas por caballeros extremeños y capitaneados por Fernán Martínez de Ceballos conquistaron el castillo.

Tras la conquista a los musulmanes el castillo sería reconstruido por Alfonso VIII, hasta que, en el año 1194, finalizadas las obras fue entregado a la orden de Santiago, quienes construirían en Alarcón un hospital de peregrinos. María de Molina, madre de Fernando IV, cederá el castillo a Don Juan Manuel en el año 1297.

Una vez conquistados todos los territorios en buena parte de la Mancha conquense y albaceteña se anexionan a Alarcón, concediéndose fuero propio.

Durante el año 1211 el rey Alfonso VIII estableció su corte en Alarcón, preparando la decisiva batalla de Navas de Tolosa que tendría lugar 1 año más tarde, destacando el consejo de Alarcón, con su propio ejército.

A principios del siglo XIV el infante Juan Manuel recibió el alfoz (Territorio que rodea una ciudad y depende de ella económicamente) con castillo incluido. En tiempos del Infante Don Juan Manuel se construye la torre de Alarconcillo, en lo alto de un cerro, en el meandro del río, frente a la población. La torre consta de un cubo central con 4 secantes, coronado por otro más pequeño y sus funciones será la vigilancia. En 1330 el infante Juan Manuel ordena la cesión de parte del término de Alarcón para la creación del enclave de Minaya. El infante escribiría al abrigo de sus muros la mayor parte de su obra literaria y quien además restauró la fortaleza.

Posteriormente Pedro I, lo recuperó y lo incorporó al patrimonio real y separa Belmonte de su jurisdicción concediéndole el villazgo. Tras su muerte, su hermano el rey Enrique II, lo concede a Alfonso de Aragón, marqués de Villena en 1372, pero Enrique III lo destituye y reincorpora el castillo a la corona.

Finalmente pasó a ser dominio del marquesado de Villena, con el que los reyes católicos tendrían numerosas disputas en su intento por reducir el poder feudal de la época. En esta época Alarcón fue protagonista de sus últimas batallas, ya que se convierte en el centro de la resistencia del marquesado frente a los monarcas. Una de estas batallas, tendría lugar en el año 1471, cuando el marqués buscó refugio entre los muros de esta fortaleza a causa de su enfrentamiento con las tropas de los reyes católicos. El desenlace de tal pugna terminó con la imposibilidad de los reyes de tomar el castillo, por lo que se firmó un tratado.

Durante toda la Edad Media el castillo sufrió bastante deterioro hasta que en 1712 se hizo un informe avisando de su peligro de derrumbarse. Pasando posteriormente por distintos propietarios como el Marqués de Aguilar, Alejandro de Alarcón y el duque de Frías que lo vendió a Rafael Álvarez López de Torrijos.

Ya en el siglo XIX el castillo volvería a sufrir durante las guerras carlistas, a partir de entonces, comenzó su restauración. También en el siglo XIX, residió en este castillo, el alcalde de Alarcón, lo que garantizó en parte su conservación. El abandono de la población, dejando de ser referente de la comarca, también beneficia a toda la fortaleza, ya que deja de estar en un lugar estratégico en los conflictos posteriores al siglo XV. Lo que evita que sus muros se tengan que enfrentar a una artillería más sofisticada.



El castillo cuenta con la llamada Leyenda de “Las gotas de sangre”. Cuenta la leyenda que en el castillo habitaba una hermosa dama, hermana del dueño del castillo, que era requerida por muchos hombres por su hermosura. Uno en especial era un hombre indeseable, libertino y de escasa reputación, que fue despedido del castillo por el hermano. Este personaje no tomó a bien dicho rechazo y envió un secuaz al castillo con la intención de asesinar al hermano, pero fue descubierto y ajusticiado en el mismo castillo y para hacer desaparecer el cadáver se aprovecharon las obras que se estaban realizando en los muros para mezclar su cuerpo con la argamasa, quedando unas manchas rojizas en parte de los muros del castillo que aún pueden observarse.



El conjunto fortificado de esta ciudad-fortaleza estaba constituido por unas torres avanzadas (la torre del Campo y la torre del Alarconcillo), por 3 recintos de muralla consecutivas, con 7 puertas que comunican con la ciudadela, algunas de estas puertas son, la puerta del Campo, la puerta del Calabozo, la puerta del Bodegón, la puerta de Chinchilla y la puerta del Río y por su castillo.

El castillo es de planta trapezoidal, con una estructura compleja, rodeado por un doble recinto defensivo y levantado a base de mampostería y reforzado con sillares. Generalmente, se utilizan estos últimos para las zonas más visibles del conjunto arquitectónico. Todo ello se remata en una estructura con almenas y con un sistema de vierteaguas con forma de pirámide.

Se trata, de una fortificación de forma irregular, de gran volumen, unida por la propia piedra al resto de la muralla y fortificaciones de la ciudad, constituyendo en conjunto la base de todo el sistema defensivo de Alarcón.

Del castillo destaca la torre del homenaje de estilo renacentista del S. XV, con almenas rematadas en punta de flecha.

Su planta es rectangular y posee una gran altura. Dispone de doble almenado, estando el inferior de ellos formado por matacán sobre ménsulas perfiladas con 3 molduras.

Será desde esta torre, desde donde se realice la defensa de todo el castillo y desde donde se organice la defensa de la fortaleza. En frente de la torre del homenaje al sur del patio interior de armas se alza el edificio de la guardia, que albergaba en 2 pisos, donde se ubicaban los camastros, los hornos y las salas de armas de las tropas.

Además de la torre del homenaje, hay que destacar la puerta que da acceso al edificio junto con las torres (la del Campo y la del Calabozo). Luego, se pasa al recinto fortificado en sí, compuesto por 2 estructuras cúbicas: una con forma de semicírculo y otra con forma de pentágono.

La puerta del Bodegón, situada a los pies del Castillo forma parte del tercer y último recinto defensivo.

Es visitable pero al ser un parador se debe consultar, aunque también en la localidad hay empresas que hacen grupos.

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