15/07/2026
El verano no es solo sol, descanso y planes sociales. Para muchas personas, también puede ser una etapa especialmente vulnerable en relación con la imagen corporal y la alimentación.
Con la llegada del calor, aumenta la exposición del cuerpo (playa, piscina, ropa más ligera), y con ello, también la presión estética. No es casualidad: distintos estudios han señalado que los síntomas relacionados con los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y la insatisfacción corporal tienden a intensificarse en épocas donde el cuerpo se vuelve más visible y evaluado socialmente.
Vivimos en una cultura donde la delgadez sigue funcionando, en muchos contextos, como un símbolo de control, éxito o incluso “haber hecho bien las cosas”. Igual que se asocia volver morenos con haber disfrutado de unas buenas vacaciones, llegar al verano con un cuerpo más delgado también puede percibirse como un logro. Pero este tipo de mensajes, aunque estén normalizados, pueden ser dañinos.
Cuidar nuestra imagen y querer vernos bien es algo humano. El problema aparece cuando el aspecto físico empieza a ocupar un lugar central en cómo nos valoramos, hasta el punto de condicionar nuestro bienestar emocional, nuestras decisiones o nuestra relación con la comida.
El verano no debería ser una prueba que tenemos que superar, ni un examen sobre nuestro cuerpo. Nuestro valor no cambia con la ropa que llevamos ni con el espacio que ocupamos.
Si esta época del año se te hace especialmente difícil, no estás sola/o. Pedir ayuda también es una forma de cuidarse.
Puedes llamarnos al 91 577 02 61 o mandarnos un correo a [email protected]