09/10/2026
LA NUEVA IMAGEN DE SANTA BAIA DE CHACÍN (MAZARICOS)
Los viejos edificios abandonados o ruinosos poseen un atrayente atractivo para muchas personas. Este atractivo es mayor cuanta más importante y antigua sea la construcción: imponentes castillos, inmensos monasterios, anticuados complejos fabriles… Las iglesias parroquiales o las capillas, a pesar de su menor monumentalidad, no dejan de conservar interés para los amantes de la belleza entretejida con los avatares de la historia y del tiempo, aunque en estos últimos ejemplos se encuentre en dosis más pequeñas. Precisamente la historia y el tiempo convirtieron la iglesia de Santa Baia de Chacín, una buena e interesante construcción del siglo XVIII con tres naves y un altanero campanario, en una ruina impenetrable debido a la maleza que la cubría, con todas las estructuras de madera destruidas y donde los muros, otrora fuertes, comenzaban un lento y progresivo desmoronamiento que terminaría en breve con el edificio transformado en un inmenso e informe montón de escombros. A esta situación contribuyeron dos agentes, como apuntábamos anteriormente, el cierre de la iglesia en 1972 debido la construcción de un nuevo templo en O Pino de Val y, unido a este abandono de sus usos litúrgicos y sociales, el tiempo al que nada ni nadie es inmune en este mundo. Esta fatídica situación fue detenida gracias a la intervención del Ayuntamiento de Mazaricos que, después de limpiar todo el complejo de vegetación y de restos inservibles, consolidó los muros para así detener su deterioro. Estas operaciones continuarán en un futuro próximo con la intervención en las bóvedas de la capilla mayor y de la sacristía, dotándolas de un nuevo tejado para su mejor conservación. Todas estas acciones dejan la estructura arquitectónica limpia de aditamentos y abierta a los visitantes. La mayoría de sus paramentos no sustentan tejados que encierren la pureza del interior; ahora se abre a la luz, a la noche, al viento y a la lluvia que con su libre circulación nos recuerdan que estamos ante una hermosa, poética y sólida ruina. Restos, algunas veces fantásticos, otras románticos y siempre misteriosos testigos de una época que fue y no volverá. La fotografía que compartimos hoy realizada por DAVID CARREIRA BLANCO nos ofrece una interesante vista de los resultados de las citadas intervenciones.