21/05/2026
En verano en Islandia el tiempo deja de funcionar normal.
Son las 11 de la noche y sigue habiendo luz. Sales a “ver una cascada rápida” y acabas haciendo una ruta de cuatro horas porque no puedes dejar de parar. El paisaje cambia constantemente: campos de lava, montañas negras, glaciares enormes, playas volcánicas y carreteras vacías que parecen no terminar nunca.
Y luego están esos momentos muy de Islandia: entrar en unas aguas termales mientras fuera hace frío, cruzarte más ovejas que personas o darte cuenta de que llevas todo el día con el mismo paisaje de fondo y aún así no te acostumbras.
Por eso viajar allí en verano engancha tanto. ✨🇮🇸