13/12/2025
Viaje A Donde Sí Se Habla Leonés (II): Ribas del Sil
Este fin de semana por fin se publicó en el Diario de León la segunda parte de los reportajes que el periodista Emilio Gancedo está dedicando a las zonas de la provincia leonesa donde todavía se "fala". Vía Tierra Alantre.
EMILIO GANCEDO
Ai ho! ¡Buenus días!
-”Buenus, ho.
-”¿Cúmu va la túa xente?
-”Bien, a Dious gracias. Ya-'l tou padre, ¿quéi?
-”Buenu, diz el médicu que tien que cuidar el fégadu.
Esto es Palacios del Sil, en el Noroeste de León. Si en la anterior entrega elegimos la localidad de La Baña para comenzar esta miniserie sobre los últimos reductos en los que, hoy en día, se habla leonés en la calle, como ejemplo de La Cabrera, en esta ocasión elegimos la capital del histórico cuncechu (concejo)palaciegu , antiguamente de «Ribas del Sil d'Arriba», como santo y seña de la otra comarca en la que aún sobrevive el viejo leonés, la lengua romance que con el correr del tiempo se perdió, aunque dejando numerosas huellas, en gran parte del resto de la provincia.
Aquí, en Palacios, este verdadero tesoro lingüístico sigue vivo y presente en la vida cotidiana, en la casa, en los útiles y herramientas que se manejan, en las labores del campo, en los nombres de los prados, de los montes, de las casas e incluso de las personas.
-”¿Esto, cómo se llama?
-”Ai mia madre, pues estu... garfietsa dicimus...
Pasa tiempo antes de que la paisana alcance a decir «cazo». La garfietsa es el cazo.
El ayuntamiento de Palacios del Sil, es decir, lo que de manera más o menos tácita se conoce como comarca del Alto Sil, forma un conjunto cultural inquebrantable no sólo con las de Laciana, Babia y Omaña en León, sino también con los valles asturianos que caen del otro lado del puerto de Leitariegos. El habla, las costumbres, la arquitectura, el folclore... son casi idénticos. Lo mismo ocurre con el idioma. Lo que aquí se habla, técnicamente según los filólogos, es asturleonés occidental, es decir, pertenece de modo indudable al gran tronco leonés pero a su parte oeste; una variedad lingüística, pues, que históricamente ha venido siendo común a las mitades occidentales de Asturias y León. La característica más llamativa de parte de estas zonas es un sonido curioso y muy significativo, mal llamado «che vaqueira» (su ámbito excede con mucho al del radio de acción de la antigua etnia de los «vaqueiros de alzada»), que se articula chasqueando la lengua contra el paladar, en vez de con los dientes, como se hace con la «che» normal. En realidad no sería una «che» sino una «elle». Nos explicamos. Una de las cosas que diferencian al asturleonés de las lenguas próximas (es decir, del gallego y del castellano) es que «palataliza» las «eles» iniciales (y algunas que están en el interior de palabra); es decir, lobo en gallego, lobo en castellano, pero llobu en asturleonés. Lúa en gallego, luna en castellano, pero lluna en asturleonés. En la zona en la que estamos, la palatalización es, digamos, «extrema» y suena ligeramente parecida a la «che». Dicho de otra manera, casi siempre que en el resto del dominio se diga «ll», aquí suena como che vaqueira. Ejemplo: llamber (lamer) en el resto; aquí tsamber;llana (lana) en el resto, aquí tsana; llingua (lengua) en el resto, aquí tsingua;allegría (alegría) en el resto, aquí atsegría.