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Cañete de las Torres, nuestra parada de esta semana en la ruta de   de  .El origen del castillo de Cañete se remonta a l...
09/05/2021

Cañete de las Torres, nuestra parada de esta semana en la ruta de de .
El origen del castillo de Cañete se remonta a la época musulmana, momento en el que los documentos hablan de la existencia de una torre aunque hoy no queda rastro alguno de ella. La planta de la fortaleza que nace tras la conquista cristiana resulta más bien pequeña, de planta cuadrangular, con torres en sus esquinas. Los primeros restos se han datado en el 1er tercio del siglo XIV y se refieren a una puerta, situada bajo la actual torre del homenaje y al muro sur del recinto.

La puerta visible define un acceso directo, sencillo, de unos 2,5 m de luz por 2 m. de profundidad. El vano está cerrado por un arco escarzano, bastante rebajado, a su vez enmarcado por un arco superior, aparentemente de medio punto. El arco del vano de ingreso está realizado con dovelas estrechas y alargadas, en las que, como recurso decorativo, se da una alternancia cromática –con dovelas amarillas y rojas– al utilizar piezas de calcarenita de color amarillento y piedra de molinaza rojiza. El arco superior, de medio punto, está compuesto por pequeñas dovelas, en este caso con un cuidado almohadillado que las rodea por completo. El espacio intermedio entre los dos arcos se rellena con piezas curvas y alargadas. Sobre el arco superior, el muro se recrece con sillares de calcarenita de una cuidada cantería, del que se aprecian, al menos tres hiladas. En la parte superior del muro en el que se sitúa la puerta, dispuestas con una separación menor a la luz del vano de ingreso, se abren sendas aspilleras estrechas y muy alargadas, que alcanzan 1,9 m de altura, abocinadas, con una acusada deriva interior y, aparentemente, convergentes hacia el centro de la puerta. Se trataría, en consecuencia, de un recurso defensivo localizado en el punto más débil de la fortaleza desde el que repeler el ocasional forzamiento de la puerta.

Pero sería durante el 3er tercio del siglo XIV cuando el castillo lograra su fisonomía actual destacando como pieza clave la torre del homenaje que está situada en el ángulo SE. donde se ubicaba la puerta primigenia. Presenta una planta rectangular de unos 6,22x10,80 m de lado exterior, orientado en sentido NO-SE. y dispone de dos pisos habitables en su interior, con unas dimensiones de 3,14x7,35 m. En sus pisos superiores presenta ostensibles recrecidos de ladrillo, en particular en su parte central, como consecuencia de las reparaciones efectuadas para contrarrestar los desastrosos efectos provocados por el famoso terremoto de Lisboa acaecido en el año 1755. El arco de herradura que remata el nuevo vano de ingreso –enmarcado por un alfiz rehundido– alterna dovelas de piedra caliza con otras de ladrillo. Curiosamente, se advierte el mismo recurso decorativo del arco de la puerta donde alternaban dovelas de color rojizo (molinaza) con otras de arenisca amarilla; en este caso alternan dovelas de arenisca amarilla con otras realizadas con ladrillos de color rojo. La clave del arco de herradura está decorada con un pequeño escudo que presenta las tres fajas horizontales de los Fernández de Córdoba en su día pintadas de color rojo. La última de las plantas estaba dotada de sendos vanos con ajimeces en los costados E. y O. El occidental ha sido completamente reconstruido con piezas de cemento, poco afortunadas, durante una restauración contemporánea. La ventana oriental se conserva en buenas condiciones, en cuya cara exterior se aprecia un ajimez compuesto por dos arcos polilobulados rematados en nudos de tradición almohade.

Los otros elementos que podemos adscribir al castillo se encuentran muy transformados y enmascarados por reformas modernas y contemporáneas. Se trata de los restos de las dos torres septentrionales del castillo cuyos paramentos presentan unos materiales y aparejos similares a aquellos con los que se construyó el homenaje. La primera de ellas, la oriental, conserva sólo los paramentos exteriores, pues su interior, que no debió estar macizo, ha sido completamente transformado y actualmente alberga un bar. Presenta unas dimensiones incompletas de 8,30x8 m sin que sea posible completar íntegramente su planta. La segunda, al O. de la anterior, parece haber sido menos alterada en su estructura original, aunque se han realizado rebajes en el terreno que han dejado a la luz parte de la cimentación. Sus dimensiones visibles son 6,90x4,05 m, ya que sólo son visibles sus lados N. y O. y es completamente ma**za.

La gran torre del homenaje presenta toda una serie de dispositivos de defensa activa destinados a controlar y hostigar los posibles intentos de forzamiento de la puerta. De entre estos elementos destacan los de hostigamiento vertical como ladroneras y buhederas y los de flanqueo horizontal, caso de las saeteras existentes en las dos plantas del interior de la torre. El pasaje de ingreso está provisto de tres huecos de funcionalidad complementaria: dos aberturas alargadas situadas en los extremos del intradós del arco y dispuestas en sentido transversal al pasaje de acceso y, entre ambas, aproximadamente en el centro de la bóveda, se abre un pequeño orificio de sección cuadrangular de 10x12 cm. De estos huecos, el primero, dispuesto al exterior, podría tratarse de una buhedera o quizás más bien de la ranura para encajar un rastrillo. Al interior, junto a la puerta original, se sitúa una buhedera con una ranura de 30 cm de anchura, que complementaba la efectividad defensiva de la anterior. La interpretación como buhedera del tercer orificio, situado en el centro de la bóveda, no es tan clara como las anteriores por su pequeño tamaño, pero pensamos que debió actuar como tal.

El otro dispositivo de defensa de la vertical, que caracteriza la imagen exterior de la torre del homenaje del castillo de Cañete, consiste en la colocación de ladroneras en las esquinas. Cuenta con cuatro de estas obras voladizas: tres de esquina –dispuestas en los ángulos NE., SE. y SO.– y una cuarta dispuesta en el muro N. de la esquina NO. destinada a hostigar la vertical del acceso a la torre desde el adarve N. Cada una de las ladroneras de esquina está apoyada sobre cinco modillones de triple ménsula de calcarenita, mientras que la de la puerta Norte sólo cuenta con tres canes de doble bocel. En cuanto a los dispositivos de hostigamiento horizontal, cada una de las dos salas interiores de la torre del homenaje cuenta con varias aspilleras abiertas en sus muros para el flanqueo de los aproches. Pese a no contar con ningún testimonio documental directo que permita aquilatar con mayor precisión el momento en el que se llevó a cabo la construcción de la torre del homenaje del castillo de Cañete, la lectura arqueológica inicial que hemos llevado a cabo nos permite reunir varios argumentos complementarios para proponer una cronología de mediados del siglo XIV quizás durante el mandato de D. Gonzalo Fernández de Córdoba.

Otras reformas se llevaron a cabo durante los siglos XVI y XVII y en el siglo XVIII. Durante la Edad Moderna se procedió a una ampliación del recinto fortificado hacia el S. abriéndose una gran puerta en el paramento S. del recinto fortificado primigenio junto a la cual se colocaron dos esculturas romanas que fueron traídas de la vecina Porcuna (la antigua Obulco). Se creó así un segundo patio sin galerías y de dimensiones similares al antiguo. En estos momentos el castillo ya había perdido su función militar quedando sólo testigo del poder señorial, convirtiéndose en vivienda esporádica de sus titulares y de ciertos cargos como mayordomos y alcaides, y destinándose gran parte del mismo para almacén de productos agrícolas. A mediados del siglo XVIII, como consecuencia del terremoto de Lisboa, se acometieron nuevas obras, sobre todo, en la parte superior de la torre del homenaje. En 1907 el castillo fue vendido a un particular quien lo adaptó como vivienda y a comienzos del siglo XXI el Ayuntamiento de Cañete adquirió la torre del homenaje para destinarla a usos culturales.
FUENTE: castillosdecordoba.es
FOTOGRAFIAS: Juan Antonio Hidalgo Márquez

Esta semana nuestra ruta por los castillos de Córdoba nos lleva hasta Aguilar de la Frontera donde visitamos el Castillo...
02/05/2021

Esta semana nuestra ruta por los castillos de Córdoba nos lleva hasta Aguilar de la Frontera donde visitamos el Castillo de Poley.
Dominando la campiña se levanta un cerro de unos 387 metros de altitud donde se asienta el castillo de Aguilar. El cerro permite una visión panorámica de la campiña, una buena defensa, el control de la vía de Córdoba a Málaga y un contacto visual con otras fortalezas como las de Montilla, Monturque o Anzur. Todo esto le confiere un gran valor estratégico especialmente en una época que estará presidida por la reconquista de los dominios musulmanes, siendo desde el s. IX hasta el XVI las época de mayor actividad del castillo, que termina su evolución arquitectónica con la muerte de Alonso Fernández de Córdoba.

El cerro donde se asienta el castillo presenta una ladera escarpada por el norte y mientras las laderas este y oeste mantienen una pendiente bastante empinada, la ladera sur es la menos pronunciada y el lugar por donde se van a ir asentando a la vera del castillo las casas de la gente más pudiente formando el barrio más antiguo de Aguilar, conocido como el “de la villa”.

De 1840 tenemos una descripción del castillo que de manera literal dice así: “Sobre un cuadrilátero ó estribo de sillería, antiguo cimiento de la fortaleza de Ipagro, arranca el lienzo de muro y frente meridional del Castillo, de 240 pies de longitud, el cual se halla sostenido por dos anchos cubos circulares y una torre cuadrada que defiende toda la parte oriental y principalmente la puerta situada cerca del ángulo que la enlaza con la fachada del medio dia. Admirable por su sólida construcción sobre un tajado peñasco ofrecen sus muros por algunos sitios masas enormes de cerca de cuatro varas de espesor; y como si todavía no bastase también meditada defensa á resguardar la entrada de cualquier asalto imprevisto, adelantase al lado izquierdo y á respetable distancia del muro interior un baluarte, circular también, coronado de almenas, penetrado con aspilleras, defendido de un foso el cual servia de barbacana. Á la fortaleza, dominando las obras exteriores el circuito antiguo, y parte de la población derramada en la colina vertiente de la colina. Esta Torre tuvo su entrada única por el muro meridional y se halla a su vez dominada por el torreón circular de la izquierda, entre el cual y la puerta hay practicadas garitas salientes sostenidas en vistosos remates, sobresaliendo entre sus labores, águilas rapantes símbolo del estado de aquel nombre.

Los demás lados exteriores de él guardan la misma proporción, alternando los torreones o cubos en los ángulos con las garitas intermedias, siendo tal la prolijidad del arquitecto de esta obra, que para que cada una de sus partes correspondiere al todo, exornó los cubos con festones, cadenas, hojas y guirnaldas, en relieve del más acabado gusto.

La distribución interior aunque casi borrada por la mano del tiempo, y el vandalismo de la ignorancia que se deja bien conocer; después de pasado el ámbito ó soportal abovedado, dentro del cual giraban las puertas notase el lugar que debió ocupar la escalera, y hacia la mitad del muro los machones y arcos de sillería; que sostenían el pavimento del salón del homenaje situado hacia la parte de oriente en la misma torre cuadrada de que va hecha mención. Tiene este de largo cerca de 75 pies por 30 de ancho, y aun se notan en sus frentes los estribos de la grande ojiva, que le cerraba y los junquillos ó aristas, que cruzaban en opuestas direcciones hacia la clave principal.

Tres ventanas casi borradas hoy, hubieron de dar luz a tan grandiosa estancia; la una sobre la puerta, la otra sobre el patio grande del castillo, la tercera en la misma torre oriental. Hacia el lado del sur corre una galería destinada sin duda en su parte baja á los departamentos donde se alojaba la guarnición, y en el segundo piso, á los de los dueños y su servidumbre. Entre la galería y el gran salón se encuentra el patio, de proporcionadas y vastas dimensiones de 110 pies de largo y cerca de 85 de ancho, el cual enlaza las habitaciones meridionales con las septentrionales del castillo por pasadizos destruidos hoy totalmente. Ocupan su centro dos aljibes, largos como de 24 pies por 15 de anchura, en el más deplorable estado, obstruidos de escombros, quebradas ó hundidas sus bóvedas de ladrillo por los enormes sillares derrumbados de la fortaleza, sillares que, más bien que el trascurso de los siglos ha desprendido una orden bárbara y antinacional; una medida que so pretexto de mejorar el piso de las aceras de la villa, dio en tierra con un monumento ilustre de las artes, testigo de nuestras glorias, teatro de sucesos importantes, y cuna de varones eminentes. Cuando el presbítero D. Fernando Lopez de Cardenas escribía sus apuntes de la historia de Aguilar, á fines del siglo pasado, el castillo de Aguilar se encontraba habitable, casi intactos sus muros, útiles sus torres y digno de ser visitado; hoy gracias á una reprensible despreocupación mas funesta que todas las despreocupaciones de la antigua aristocracia española, es solo un estéril montón de ruinas, blanco de la ingratitud y olvido de la generación presente” (Manuel de la Corte Ruano, 1840).

El castillo, de planta rectangular, está orientado de norte a sur y rodeado de una muralla, prolongada por el sur para acoger el barrio “de la villa”, levantada con diferentes materiales como tapial, mampostería, sillares y sillarejos. Estaba rematada por almenas, jalonada por garitas salientes y reforzada por torres, normalmente de sección circular. Entre estas destaca: la Torre Norte de la que se conserva la esquina nordeste, conocida como Peñón del Moro, en la que puede observarse el arranque de los nervios de la bóveda de crucería que cubría la sala principal de la torre. Según el estudio realizado por Alberto León Muñoz, esta torre tiene planta rectangular de 26 por 16 metros, unos muros de 5 metros de ancho en el lado norte y 4 en el sur y una superficie de 424 m. cuadrados que por la anchura de los muros se reducen a 126 en el interior. La torre, de dos plantas más la de cubierta, contaba con un sótano con cocina, almacén y una sala rectangular que, ocupada por la guarnición y llamada Sala Honda, se comunicaba con el Patio de Armas por una escalera de caracol. La planta baja tenía unas estancias para la guarnición, el acceso a la planta alta y desde el Patio de Armas se accedía a la torre por una escalera de la que queda un resto visible. En la planta alta se situaba una cocina, las estancias para los señores y el Salón del Homenaje de 21 por 8 metros que estaba cubierto por una bóveda de crucería.

La parte meridional del castillo era por su menor pendiente la más necesitada de fortificación. En esta zona, demás de la muralla del núcleo principal del castillo, se construye una torre albarrana, conocida como Torre de la Cadena por una cadena que tenía esculpida, de la que partía una barbacana que terminaba en la esquina sureste de la fortaleza junto a la Torre de la Mazmorra. La de la Cadena es de planta circular de 12 m. de diámetro, contaba con aspilleras y almenas y estaba protegida en parte por un foso excavado en la roca de dos metros de profundidad. La torre, que se vino abajo (hoy conserva una altura de once metros) como consecuencia del terremoto que asoló Lisboa en 1775, tenía tres plantas pero, según indica Alberto León, la planta baja era ma**za por lo que el acceso a la misma se haría mediante un pasaje desde la Torre Sur.

La Torre Sur, de sección circular, estaba adosada al lienzo de la muralla y se vio afectada por la canalización de los depósitos de agua construidos ya en el s. XX en el Patio de Armas. De igual manera, una torre de sección circular de 4 metros de diámetro y adosada al lienzo este de la muralla, se vio afectada por la construcción de un depósito de agua. El castillo contaba también con otra torre llamada de la Campana.

Al este estaba la entrada, de doble recodo y muros de tapial, al castillo y, lógicamente, al Patio de Armas. Este, de 31 por 24 metros, presenta una orientación N-S y contaba con un aljibe subterráneo de dos naves cubiertas por bóveda de ladrillo y era recorrido en sus lados norte, sur y este por una galería de columnas con arcos de medio punto que sostenían los corredores de la parte superior. El patio estaba cubierto por losas de mármol rojo de Cabra que fueron levantadas por el Corregidor y Presidente del ayuntamiento de Aguilar, Juan Vila Cedrón, que aprovechó estos materiales para las diversas obras de la villa.

El castillo sufrió un continuo deterioro que se inicia tras la conquista de Granada al perder importancia su función defensiva, acentuándose de manera alarmante su deterioro cuando en el s. XVIII padece las consecuencias del terremoto que sacudió Lisboa. A finales de dicho siglo ya estaba al borde del desplome y su destrucción casi total llega en el s. XIX cuando, con el permiso de sus dueños los duques de Medinaceli y contando con la miope visión de las autoridades, se permitió el expolio de sus materiales para utilizarlos en obras públicas como líneas de ferrocarril y carreteras. La misma localidad de Aguilar utilizo sus materiales para construir el ayuntamiento, la plaza ochavada o el acerado de las calles. No terminan aquí las agresiones al castillo pues, aprovechando la altura del cerro, en el año 1940 se construye en el Patio de Armas un depósito circular de agua para abastecer a la población y en 1970 otro rectangular que son retirados ya en el s. XXI.

El castillo, que solo era posible conocer por los dibujos y las descripciones de los siglos XVIII y XIX, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985. El Ayuntamiento de Aguilar inicia la limpieza del mismo para posibilitar las visitas. En el año 1992 se emprenden las excavaciones y estudios que permitirán conocer estructuras fundamentales para la reconstrucción virtual del castillo. Así, “desde el año 2009 se viene realizando un proyecto de investigación en el castillo (…), que ha sacado a la luz una serie de cambios considerables en la única reconstrucción virtual existente hasta el momento, que ha propiciado una nueva interpretación de la morfología de la fortaleza, que si bien se acerca más a la realidad de la construcción, está sujeta a futuras modificaciones, ya que la investigación aún continúa” (Cabezas Pérez y Carbajo Cubero, 2012).
Fuente: castillosdecordoba.es
Fotografías: Antonio Hidalgo Márquez

Nuestra ruta por los Castillos de Córdoba nos lleva hoy hasta el Castillo de Monturque.Está emplazado sobre un cerro tes...
25/04/2021

Nuestra ruta por los Castillos de Córdoba nos lleva hoy hasta el Castillo de Monturque.
Está emplazado sobre un cerro testigo de caliza de unos 395 metros de altitud, de manera que la Torre del Homenaje se puede ver a cierta distancia cuando el viajero se va aproximando a la localidad. Conquistada Monturque por Fernando III posiblemente en torno al año 1240, pasa a posesión del Concejo de Córdoba hasta que Alfonso X se la entrega en 1254 a Gonzalo Yañez Dovinhal, quedando así vinculada al primer linaje de la Casa de Aguilar hasta 1353 en que desaparece dicho primer linaje con la ejecución de Alfonso Fernández Coronel. Pedro I, segregando Monturque de Aguilar, se la entrega en el año 1357 a Martín López de Córdoba quien instituyó el Señorío de Monturque. En 1367 el futuro rey Enrique II cede Monturque a Gómez Carrillo. Y ya a finales del siglo XIV, en agradecimiento por la ayuda prestada en la guerra contra Pedro I, el rey Enrique II se la entrega a Gonzalo Fernández de Córdoba y Biedma:”(…) fue dado por este monarca el castillo de Monturque a Don Gonzalo Fernández de Córdoba con la jurisdicción civil y criminal en 29 de agosto de la era 1415 (año 1377) y fue agregado al estado de Aguilar” (Ramírez y las Casas-Deza). Monturque queda así ligada a la casa de los Fernández de Córdoba, pasando en 1709 a los dominios del Ducado de Medinaceli

El castillo, asentado sobre cimientos romanos, es de origen musulmán pero reedificado en la Baja Edad Media. Presenta un trazado rectangular. Las murallas, de dos metros de anchura y con marcas de los canteros cristianos en algunos sillares, estaban reforzadas con tres torres de las que pueden visitarse la Torre del Homenaje y la Torre Pentagonal o Torre Chacón. De otra torre de sillarejo de época Omeya solo quedan los cimientos que, junto con los vestigios de un muro de tapial, posiblemente sean los restos más antiguos.

La Torre del Homenaje, hoy restaurada, está situada en el centro del Patio de Armas, es de sección cuadrada construida con mampostería reforzada en sus aristas con sillería. Está rematada por un matacán apoyado en ménsulas. El desnivel del terreno determina que por su cara Norte tenga unos dieciocho metros de altura que quedan reducidos a catorce en su cara Sur. Tiene dos únicas aberturas, situadas en la cara Norte. La más baja, con arco ojival restaurado, corresponde a la entrada actual a la torre. La otra abertura, situada a media altura de la torre y también con arco ojival y sillares originales, era la puerta de entrada primitiva convertida hoy en una ventana.

Para llegar hoy a la entrada de la torre hay que subir una escalera metálica que da a unos escalones de piedra que conducen a la puerta de acceso. El interior está formado por dos salas rehabilitadas, cubiertas con bóveda de ladrillo y comunicadas por una escalera. De la planta superior sale otra escalera que conduce a la terraza desde la que se puede contemplar un amplio panorama de la campiña, el Patio de Armas con el aljibe rectangular con sus lados menores semicirculares y la cubierta de la Torre Pentagonal que es más baja.

La Torre Pentagonal o Torre Chacón, situada en el ángulo este del Patio de Armas y construida con sillares, da por una parte a la calle Séneca de la población donde se pueden apreciar dos de sus caras y en cada una de ellas con una aspillera en la parte baja (casi a nivel del pavimento de la calle) que corresponden a una dependencia de la torre a la que se llega bajando unas escaleras desde el interior de la misma. Otras caras no pueden apreciarse desde la calle por estar adosadas a ellas las viviendas. También puede apreciarse un cartel que dice: “Se trata de la única torre con planta pentagonal conocida en al provincia de Córdoba. Construida en el s. XV se accede a ella desde el patio de armas a través de una puerta con vano alargado. La torre que cae a la calle Séneca, presenta bóveda de medio cañón de ladrillo, resaltadas saeteras localizadas en los muros”.
Fuente: castillosdecordoba.es
Fotografías: Juan Antonio Hidalgo Márquez

Seguimos recorriendo la provincia de Córdoba en busca de sus castillos. Hoy visitamos el Castillo de Bujalance. La forta...
18/04/2021

Seguimos recorriendo la provincia de Córdoba en busca de sus castillos. Hoy visitamos el Castillo de Bujalance.
La fortaleza fue fundada en el siglo X por Abderrahmán III y reformada por los cristianos tras la reconquista de la población.

El “Gran diccionario histórico o miscelánea curiosa de la historia sagrada y profana (1753) refiriéndose a Bujalance, dice: “Tiene un excelente castillo y fortaleza, con siete gallardas torres, que la mayor descubre y señorea gran parte de los Reynos de Granada, Jaén y Córdova”. El castillo está emplazado en una pequeña elevación de 354 metros de altitud sobre el nivel del mar. El recinto fortificado es de planta rectangular, tiene 59 metros de norte a sur y 51 de este a oeste y sus murallas estaban defendidas por siete torres: una en cada esquina y las tres restantes estaban situadas en mitad de los lienzos este, oeste y sur. Hoy solo se pueden apreciar la Torre de la Mazmorra, la de las Palomas y el primer cuerpo de la Torre del Homenaje.

De entre las otras torres, totalmente derruidas, puede destacarse la situada en el centro del lienzo este, mencionada en el panel explicativo situado en el castillo como Torre de Naciente. Tiene una planta de 5,8x5 metros, un primer cuerpo macizo adosado al lienzo, sobre el que se levantaba un segundo cuerpo con una cámara. En el 1963 se produce un desmoronamiento de parte del lienzo de la muralla y, ante el peligro que esto suponía, fue necesario deshacer el cuerpo superior.

El tapial fue el material usado por los musulmanes para la construcción del castillo, pero en la remodelación, efectuada por los cristianos ya se empleó el sillarejo: “De acuerdo con Rafael Castejón, la obra que aparece en el castillo de sillarejos, es de la remodelación medieval; se realizó a finales del XIV” (Valverde/Toledo, 1987).

En la calle 28 de Febrero, aprovechando una casa solariega del siglo XVIII, se terminó de construir en el año 2015 el “Centro de Interpretación del Castillo-Alcazaba” que es hoy el lugar de entrada para visitar la fortaleza. Una rampa escalonada y una escalera metálica canalizan al visitante hacia el lienzo sur donde, en su centro, se localiza la antigua Torre del Homenaje que, con una planta de 7 x 7, 40 metros, era lógicamente la más alta de la fortaleza. De esta torre solo se conserva el cuerpo inferior donde está situada la única puerta que, constituida por un arco de herradura apuntado, da entrada al Castillo. Tanto el cuerpo inferior como la puerta de entrada fueron restaurados en el período de 2008-2009. Pasada la puerta, se entra en la parte baja de la torre que es un pequeño espacio, cubierto con una restaurada bóveda de ladrillo, con forma de ángulo recto o en recodo por el que se llega a una rampa que conduce al Patio de Armas que presenta una superficie elevada con relación a su nivel original. Desde este espacio se puede observar las únicas dos torres que quedan en pie:

- La Torre de la Mazmorra: “situada en el centro del lienzo oeste, esta torre de 6 x 6 metros de planta, es la torre más importante y mejor conservada. Es ma**za hasta la altura del adarve, al que se accede con una pasarela desde el patio de armas. Tiene dos plantas con cámaras interiores, comunicadas con una escalera, que permiten acceder a la parte alta de la torre, a una altura de 19 metros, donde se puede disfrutar de una espectacular panorámica. En la última restauración, finalizada en el 2009, se procedió a la consolidación de esta torre, restaurándose sus almenas y construyendo un puente de madera de acceso directo a la torre desde el patio de armas (Panel explicativo situado en el castillo). Desde la calle Trascastillo puede observarse exteriormente su altura.

- Torre de las Palomas. “Está situada en el ángulo noreste del lienzo norte. Es una torre “de 4,75 x 3,70 m. de planta, ma**za hasta el nivel del paso de ronda de muralla, que en este punto se encuentra en su cota más alta. Conserva sus almenas, que son tres en cada lado, y una cámara con entrada a nivel del adarve. Esta torre muestra una gran altura vista desde el exterior. En la última restauración, finalizada en el 2009, se procedió a la consolidación de la torre, restaurándose además sus almenas” (Panel explicativo). La torre no presenta en la actualidad ninguna forma de acceso a la misma para el visitante.

En el Patio de Armas también pueden contemplarse las piezas exteriores del aljibe de la fortaleza que tenía una capacidad de 200 metros cúbicos: “Lo que hoy queda visible al exterior del aljibe se articula en torno a seis elementos arquitectónicos, ordenados en dos secciones. Los elementos más meridionales son dos piletas cuadrangulares destinadas a recoger el agua de la lluvia (…). Los restantes cuatro elementos están constituidos por el remate exterior de las cuatro pequeñas cúpulas, conseguidas por aproximación de hiladas de ladrillo, que sirven de cubrimiento del depósito (…). Según Pavón, el interior es de planta cuadrangular, con dimensiones de 8 x 7,29 mts. El espacio se articula en cuatro compartimentos impuestos por un pilar central de planta cruciforme y cuatro arcos de medio punto tendidos entre aquel y los correspondientes muros de cierre del depósito. Estos compartimentos cuadrangulares miden 4 x 3,80 mts. De lado y alcanzan una altura de 4,20 mts. Su construcción está realizada en mampuesto para los muros (de medio metro de espesor) y en ladrillo para las bóvedas (que como hemos indicado, se elevan por encima del nivel del suelo), el pilar central y los arcos”. (Córdoba de la Llave y Rider Porras).

Según me informó uno de los técnicos del castillo parece que debajo del patio de armas también existía un pasadizo que, como vía de escape en caso de peligro, conducía al exterior de la fortaleza.
Fuente: castillosdecordoba.es
Fotografías: Juan Antonio Hidalgo Márquez

La ruta de los Castillos de Córdoba nos lleva hoy hasta el Castillo de Ashar en   (Córdoba)Sobre una pequeña península q...
11/04/2021

La ruta de los Castillos de Córdoba nos lleva hoy hasta el Castillo de Ashar en (Córdoba)
Sobre una pequeña península que se adentra en el embalse formado para aprovechar las aguas del río Genil se asienta la villa de Iznájar. En la parte más elevada del cerro calizo que forma la península está emplazado el castillo a una altitud de 530-533 metros. La fortaleza, denominada Hins Ashar o castillo de Ashar, es una construcción musulmana del siglo VIII que al estar situada en un lugar estratégico permitía controlar las comunicaciones del valle del Genil con la Subbética y la campiña cordobesa

El castillo desempeña un importante papel en el siglo IX cuando sus moradores se ponen de parte de ibn Hafsún, levantado contra los omeyas de Córdoba. Sofocada la rebelión y pacificada la zona, el castillo, deteriorado como consecuencia de las luchas mantenidas durante la rebelión, fue reconstruido bajo el mandato de Abderramán III.

Desaparecido el califato omeya, Iznájar pasa a ser la capital del reino taifa de ben Maksan hasta que, después del dominio almorávide y almohade, pase al reino nazarí de Granada.

El castillo presenta una planta de tipo trapezoidal o triangular cortada por el noreste donde existe una torre y un recinto rectangular que, construido con sillares y dotado de gruesos muros, corresponde al núcleo original del castillo. Este núcleo se levanta en el siglo VIII y puede que esté emplazado en el espacio de un asentamiento defensivo ibero-romano. La configuración actual del castillo es de época omeya (s. X) pero sufrió ampliaciones desde el siglo XI hasta lo siglos XIV.

En el año 1080 Abd Allah, último rey taifa antes de que Iznájar pasara a depender del reino nazarita de Granada, ante la amenaza cristiana y almorávide manda ampliar y robustecer el castillo y construir un primer recinto defensivo para proteger a la población. Según la base de datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía hoy se pueden observar los restos de seis torres del este primer recinto, La primera torre, de planta cuadrada y construida con mampostería y sillares en las esquinas, está en el lienzo sur del recinto. En este mismo lienzo se encuentra la Torre del Reloj, también de planta cuadrada y mampostería. La tercera torre, también en el lienzo sur, se inserta en el entorno de la puerta de acceso en recodo. Otra torre, llamada de San Rafael, está situada en al este y es de características similares a las anteriores. La quinta torre se localiza en el lienzo norte del recinto y tiene en su ángulo noroeste un contrafuerte cilíndrico. La sexta está en el lienzo norte del recinto, cerca de la iglesia de Santiago.

Posteriormente, bajo el dominio nazarí, fue necesario construir un segundo recinto para acoger el crecimiento de la población:”Aquí las construcciones se redujeron a las puerta y poco más. Estas fueron tres: la de la Muela, la del Rey y el Postigo. Solo quedan vestigios de la segunda. Dicho recinto era prácticamente natural, con algunos lienzos de muro en las pocas zonas accesibles. Contó también con una torre al Noroeste de la que quedan restos empotrados en una vivienda de la calle Virgen” (Valverde/Toledo, 1987).

Alfonso XI intentó la conquista del castillo durante las campañas que realizó de 1314 a 1341 pero no consiguió su rendición. Sin embargo, en el año 1362 el rey Pedro I conquista Iznájar. La “Crónica de los Reyes Don Pedro, Don Enrique, Don Enrique II, Don Juan I (por D. Pedro López de Ayala. T.I, p.400. 1779) dice: “El Rey Don Pedro entró en el Regno de Granada con todo su poder, é ganó de ese camino estos logares: Iznaxar…é dende tornóse el Rey para Sevilla”. En la misma crónica figura una carta original del mismo Rey al rey Don Pedro de Aragón que dice así: “(…) Otrosi sabed, que nos ayuntamos agora aquí los nuestros, é ficimos una entrada en la tierra del Rey de Granada, é llegamos a una villa muy buena é muy fuerte que que dicen, Ixnaxar: é los Moros, con el afincamiento de combate grande que los nuestros les facian, cometieron pleytesia, é dieronnos la villa é el Castillo”.

Conquistada la fortaleza, Pedro I la refuerza construyendo una nueva muralla que, generando un foso seco por el oeste y noroeste, sirve para proteger la primitiva muralla y la Torre del Homenaje y levanta tres nuevas torres: Una junto a la entrada, otra pentagonal (vista desde el exterior de la muralla presenta forma de proa) y la torre albarrana. Además en el patio de armas levanta un edificio con una sala rectangular cubierta con una bóveda de medio cañón que es destinada a iglesia.

En el año 1368 Iznájar vuelve a caer bajo el dominio de los musulmanes y el rey granadino Muhamed V la refuerza con un nuevo muro (por detrás de la iglesia construida por Pedro I) que sirve para cerrar el recinto por la zona este.

La fortaleza de Iznájar permaneció bajo el dominio musulmán hasta que, después de varios intentos, es conquistada de manera definitiva durante el reinado de Juan II por el Adelantado Mayor de Andalucía en el año 1433, Diego Gómez de Rivera. El rey en septiembre de 1434 concedió la tenencia Iznájar a Pedro González de Córdoba, señor de Cabra, que refuerza el muro de entrada y prepara unas dependencias en el Patio de Armas,. En 1466 Enrique IV le concede a Diego Fernández de Córdoba y Montemayor el señorío de Iznájar.

“Hasta el siglo XIX, el Condado de Cabra y el Vizcondado de Iznájar se mantuvieron unidos, con otros muchos títulos al Ducado de Sesa-Baena. En 1859, el testamento de don Vicente Pío Osorio de Moscoso y Ponce de León preludia la que, años más tarde, sería la separación definitiva de las casas de Baena y Cabra. Por sentencia… del Tribunal Supremo…de 1982, se ha declarado el mejor derecho de la casa de Cabra al Vizcondado de Iznájar. Ulteriormente, doña Pilar Paloma de Casanova y Varón…ha hecho cesión del título de Vizconde de Iznájar a favor de su hijo don Álvaro Francisco López Solé y de Casanova. De este modo dicho título ha pasado nuevamente al primogénito de la casa de Cabra, retomando el espíritu del privilegio otorgado por Enrique IV, en 1466, que así lo disponía”. (Valverde/Toledo.” Los castillos de Córdoba”, 1987),

El castillo primitivo presenta una planta de tipo triangular cortada por el noreste donde se localiza una torre (bastante bien conservada) y un recinto rectangular que, construidos con sillares y dotados de gruesos muros, componen el núcleo original del castillo. Este núcleo se levanta en el siglo VIII y, posiblemente, ocupa el mismo espacio de un antiguo asentamiento ibero-romano. La configuración actual es de época omeya (s. X). En el siglo XI se levantan los muros que cierran el patio de armas que en época nazarí serán dotados de adarve. La puerta principal era de acceso directo al patio de armas (El recodo actual es el resultado de la construcción de un vestíbulo a finales del s. XVIII). Concluida la toma de Granada, las necesidades defensivas eran menores y el castillo fue perdiendo su función militar y es destinado a usos agrarios y ganaderos. El paso del tiempo va deteriorando la fortaleza. Decadencia que se acentúa en el siglo XVIII cuando se realizan unas obras para destinarlo a vivienda del administrador del Duque de Sesa. La adaptación como vivienda supuso un auténtico destrozo del castillo: “No hubo reparos en romper el adarve, con el fin de dar acceso al jardín ubicado en la barbacana, y cometer cuantos desmanes se consideraron necesarios para la nueva función del viejo castillo” (Valverde/Toledo, 1987).

En los primeros años del siglo XX el castillo fue abandonado, acentuándose la destrucción del castillo y del recinto defensivo que se vio acelerada por la intervención humana: “Durante la Segunda República se destruyó la bella torre de entrada al primer recinto murado, para emplear sus sillares en el muro de contención de la Plaza Nueva. La piqueta se detuvo entonces a metro y medio de altura, pero la demolición se ha consumado en 1982, porque los venerables cimientos dificultaban la construcción de una cochera” (Valverde/Toledo),

La fortaleza conserva cuatro torres: la torre adosada al núcleo primitivo; la torre cuadrada situada en el noreste; la torre también cuadrada del sureste a la que se adosa otra más pequeña para proteger la puerta de entrada la torre situada al oeste que, cuadrada y bien conservada, se considera como torre del Homenaje y la torre pentagonal (en forma de proa vista desde el exterior).

En el patio de armas se localiza un aljibe: “El aljibe de grandes dimensiones, situado en la parte central del patio de armas y excavado en la roca sobre la que se asienta el castillo, tiene planta rectangular, de 7,20 metros de largo por 6,30 de ancho, con una profundidad desde el suelo hasta el arranque de la bóveda de4,10 metros cúbicos, Tiene una capacidad de 185 metros cúbicos. La cubierta está constituida por un machón central de planta cruciforme del que salen cuatro arcos de ladrillo que apoyan en la zona de cada una de las cuatro paredes laterales; en cada pared los arcos descansan en pilastras de ladrillo que hacen de arcos fajones. Cada sector de los cuatro en que se divide el espacio interior se cubre con bóveda de arista. Exteriormente presenta una cubierta plana” (Córdoba de la Llave/Rider Porras: “Aljibes hispanomusulmanes de la provincia de Córdoba”, Meridies,1994).

Desde el patio de armas una escalera metálica permite subir a la Torre del Homenaje. Es de tapial con sillares de refuerzo y ma**za hasta la altura del adarve, desde donde originariamente una puerta, algo elevada del nivel del adarve para dificultar su acceso, permitía la entrada a una sala abovedada de la que sale una escalera que conduce a la terraza almenada.

El año 1991 el Ayuntamiento compró el castillo por seis millones de pesetas a los herederos de los condes de la Revilla. Fue declarado en 1993 Bien de Interés Cultural.

El ayuntamiento emprendió las gestiones para la limpieza y restauración de las zonas más afectadas de manera que actualmente se puede visitar contando el castillo con paneles explicativos y un documental sobre la historia de Iznájar.
Fuente: .castillosdecordoba.es
Fotografías: Juan Antonio Hidalgo Márquez

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