07/12/2020
𝐄𝐋 𝐇𝐔𝐌𝐈𝐋𝐃𝐄 𝐘 𝐃𝐈𝐒𝐂𝐔𝐓𝐈𝐃𝐎 𝐎𝐑𝐈𝐆𝐄𝐍 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐄𝐌𝐏𝐀𝐍𝐀𝐃𝐀 𝐆𝐀𝐋𝐋𝐄𝐆𝐀
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𝐄𝐋 𝐇𝐔𝐌𝐈𝐋𝐃𝐄 𝐘 𝐃𝐈𝐒𝐂𝐔𝐓𝐈𝐃𝐎 𝐎𝐑𝐈𝐆𝐄𝐍 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐄𝐌𝐏𝐀𝐍𝐀𝐃𝐀 𝐆𝐀𝐋𝐋𝐄𝐆𝐀
Los afortunados la comen prácticamente todas las semanas, pero, ¿de dónde viene? Os contamos el fascinante y medieval origen de nuestra empanada, inmortalizada incluso en el mismísimo 𝐏𝐨́𝐫𝐭𝐢𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐆𝐥𝐨𝐫𝐢𝐚.
De 𝐚𝐭𝐮́𝐧, de 𝐳𝐚𝐦𝐛𝐮𝐫𝐢𝐧̃𝐚𝐬, de 𝐜𝐚𝐫𝐧𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐩𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬, de 𝐛𝐚𝐜𝐚𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐬… Tras años de evolución y reinvenciones, la 𝐄𝐦𝐩𝐚𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐆𝐚𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚 sigue siendo la reina indiscutible de cualquier comida familiar que se precie. A pesar de estar tantos años dentro de nuestra dieta atlántica, su fecha de cumpleaños es todavía incierta. No son pocos los historiadores, cocineros, blogueros y fanáticos del plato los que han intentado discernir dónde y cómo nació esa receta de masa rellena.
Las disputas comienzan cuando hablamos de un origen concreto de la versión gallega, ya que algunos apuntan a una influencia claramente árabe, los cuales elaboraban unas sabrosas empanadillas de trigo rellenas de carne de cordero, conocidas como fatay o esfiha. Otras fuentes, quizás las mas fiables, confirman que fueron los 𝐒𝐮𝐞𝐯𝐨𝐬 los precursores de la receta, allá por el siglo IV; aunque serían los 𝐆𝐨𝐝𝐨𝐬 los que elaborarían las primeras normas sobre cómo cocinarla ya en el siglo VII.
Especialmente llamativa es la relación de la empanada con el 𝐂𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨, que ha dado lugar a ciertas teorías sobre la evolución de la empanada que ha convertido a la receta visigoda en el plato que conocemos hoy. Una de ellas apunta a que la empanada nace del ingenio de juntar un pan desmigado relleno de comida para un largo viaje, ocultando así el preciado interior del polvo del camino que los peregrinos comenzaron a realizar en el siglo XII. Una idea que apoya la posibilidad de que su nacimiento tuviera que ver con transportar alimentos durante largos viajes o jornadas de caza.
Esta suerte de “𝐭𝐮𝐩𝐩𝐞𝐫𝐰𝐚𝐫𝐞” de la antigüedad caló tan hondo en la sociedad gallega, que ni el mismísimo 𝐀𝐥𝐟𝐨𝐧𝐬𝐨 𝐗 𝐄𝐥 𝐒𝐚𝐛𝐢𝐨 se resistió a mencionarla en sus famosas 𝐂𝐚𝐧𝐭𝐢𝐠𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚. También hay que tener en cuenta que su gran relevancia se debe a la costumbre del momento de comer encima de bases de pan, por lo que la empanada parece que era una evolución lógica. Un invento nacido de la idiosincracia y de la creatividad de las mentes gallegas que ha terminado convirtiéndose en una seña de identidad.
Pocos platos han tenido una repercusión igual, que le ha llevado a aparecer en fachadas de edificios emblemáticos de 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐂𝐨𝐦𝐩𝐨𝐬𝐭𝐞𝐥𝐚. El 𝐌𝐚𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐌𝐚𝐭𝐞𝐨 no dudó en plasmar una sugerente empanada en las ménsulas del piso superior del 𝐏𝐚𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨 𝐄𝐩𝐢𝐬𝐜𝐨𝐩𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐆𝐞𝐥𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳, donde cuatro comensales se preparan para hincarle el diente.
Aunque en la antigüedad se representaban de forma similar a un bollo o una hogaza de pan rellena, la receta ha ido estilizándose con el paso de los años, hasta encontrar la gran variedad de tipos que tenemos hoy en día, donde nos podemos encontrar con empanadas rectangulares, redondas, en forma de bola o incluso abiertas.
Y es que lo interesante de la 𝐄𝐦𝐩𝐚𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐆𝐚𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚, además de sus dos masas más conocidas (la de trigo y la de maíz), es su localización única, que le ha permitido acceso a productos emblemáticos de la dieta atlántica, donde el marisco y el pescado se han posicionado como el relleno ideal, junto a verduras y carnes de la más alta calidad. Desde la empanada de 𝐙𝐨𝐫𝐳𝐚, de 𝐁𝐚𝐜𝐚𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐬, de 𝐙𝐚𝐦𝐛𝐮𝐫𝐢𝐧̃𝐚𝐬, de 𝐏𝐮𝐥𝐩𝐨 𝐨 de 𝐆𝐫𝐞𝐥𝐨𝐬; hasta las más curiosas, como las abiertas con 𝐉𝐮𝐫𝐞𝐥𝐞𝐬 de 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐧 o de 𝐑𝐚𝐲𝐚 en 𝐂𝐞𝐝𝐞𝐢𝐫𝐚, o el famoso 𝐭𝐢𝐦𝐛𝐚𝐥 de 𝐋𝐚𝐦𝐩𝐫𝐞𝐚. Hay de tantas variedades, formas y sabores que es imposible no encontrar una empanada para cada gusto.
Independientemente de su origen y nacimiento, lo que está claro es que la sencillez y la humildad de un plato tan sabroso y efectivo seguirá perdurando pasen los años que pasen. Casi tanto como las 𝐂𝐚𝐧𝐭𝐢𝐠𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐀𝐥𝐟𝐨𝐧𝐬𝐨 𝐗 𝐄𝐥 𝐒𝐚𝐛𝐢𝐨.
El Español - 28/7/2020