10/09/2026
Montañas que se asoman al Mediterráneo, carreteras que serpentean entre bosques y pueblos de piedra, calas escondidas y ciudades con siglos de historia. Córcega tiene una personalidad propia, marcada por su naturaleza salvaje, su cultura insular y ese carácter mediterráneo que se descubre tanto en sus paisajes como en su gastronomía.
Ajaccio, ciudad natal de Napoleón Bonaparte, es un buen punto de partida para conocer la isla, pasear por su puerto y descubrir su casco histórico.
Después, Bonifacio sorprende desde lo alto de sus espectaculares acantilados y unas vistas privilegiadas sobre el mar, donde descubrir calas de difícil acceso, practicar snorkel o simplemente buscar una playa tranquila donde dejar pasar las horas.
Porto-Vecchio invita a combinar historia y costa, mientras que Calvi y su imponente ciudadela ofrecen una de las estampas más reconocibles del norte de la isla. Y cerca de allí, L’Île-Rousse merece una parada para disfrutar de su paseo marítimo y de sus característicos islotes de granito rojo.
Pero Córcega también se descubre alejándose de la costa. El interior guarda montañas, bosques, valles y pueblos con mucho carácter. El Parque Natural Regional de Córcega es perfecto para caminar y conectar con una faceta mucho más agreste de la isla, mientras que las Gargantas de Restonica ofrecen uno de sus grandes escenarios naturales.
Córcega es Mediterráneo, sí, pero también montaña, historia, pueblos, aventura y una rica gastronomía.
¿Te imaginas recorriendo la isla? ¡No dudes en consultarnos!