26/08/2026
La Sala Capitular Baja del Ayuntamiento de Sevilla acoge una exposición que reúne cuatro obras maestras pertenecientes a la Fundación Focus Loyola. La exposición incluye la “Vista de Sevilla” de autor anónimo, “Santa Rufina” y “La imposición de la casulla a San Ildefonso” de Diego Velázquez, así como “San Pedro" penitente de Bartolomé Esteban Murillo.
Vista de Sevilla, de autor anónimo, es el documento visual más espectacular de la Sevilla del Siglo de Oro. Muestra el puerto fluvial del Guadalquivir, el Compás de la Laguna y la vida comercial de la época. En la pintura aparecen barcos mercantes que venían de América, carruajes, nobles, mendigos y comerciantes, reflejando el carácter cosmopolita de la ciudad.
San Pedro penitente de los Venerables, de Bartolomé Esteban Murillo, es una obra cumbre del periodo de madurez de Murillo, caracterizada por su maestría en el uso de la luz y el color blando. Muestra al apóstol San Pedro arrepentido y llorando tras haber negado a Jesús. Destaca el contraste de luces inspirado en el caravaggismo y la expresión de profunda tristeza y humanidad en los ojos del santo. El cuadro fue robado durante la Guerra de la Independencia (1810) y fue recuperado en 2014.
Santa Rufina, de Diego Velázquez (1632), es una obra de la etapa de madurez de Velázquez, pintada en Madrid pero de temática puramente sevillana. Retrata a una de las dos hermanas alfareras (junto a Santa Justa) que sufrieron el martirio en el siglo III y que son las protectoras de la Giralda. La santa sostiene cacharros de barro tradicionales (que revelan su oficio de alfarera) y una palma de martirio.
La imposición de la casulla a San Ildefonso, también de Diego Velázquez, es una de las obras religiosas más importantes de la etapa juvenil sevillana del pintor, antes de marcharse definitivamente a la corte de Madrid. Representa el milagro en el que la Virgen María desciende del cielo para premiar la devoción del santo de Toledo regalándole una vestidura sagrada (casulla). El rostro de la Virgen y de las mujeres que la acompañan reflejan modelos reales de la Sevilla de la época, un rasgo del naturalismo de Velázquez.