11/10/2026
Tras el desayuno nos despedimos de Bikaner, dejando atrás sus calles polvorientas y sus templos 🕌, y damos la bienvenida a Paco, nuestro nuevo compañero de ruta 🚗. El trayecto hacia Jaisalmer es largo, unas cinco horas de carretera, pero se hace más ligero gracias a una parada en el camino. Allí probamos un bocado local 😋 y me dejé tentar por un saree que me hizo sentir parte de la tradición india 👗✨.
Alrededor de las dos de la tarde llegamos al 🏨, un refugio encantador en medio del calor abrasador de la ciudad dorada ☀️. Aunque lo elegimos por su piscina, los 40 °C nos empujaron más hacia la aventura que hacia el descanso. Dharma, nuestro guía, nos esperaba con una sonrisa que anticipaba historias y descubrimientos 📚😊.
Con el equipaje ya guardado, nos adentramos en el desierto de Thar. Las dunas de Sam nos recibieron con su inmensidad dorada 🐪🌾, y sobre el lomo de un camello sentimos la magia de estar en un lugar suspendido en el tiempo. Ali, un niño de apenas diez años, nos regaló unas fotografías espectaculares 📸 que capturaron no solo la arena y el cielo, sino también la emoción del momento.
La jornada culminó con una cena en el restaurante del hotel frente al Fuerte de Jaisalmer 🍽️🏰, donde la ciudad dorada brillaba bajo la luz nocturna ✨. Entre sabores intensos y vistas que parecían sacadas de un cuento, nos dejamos maravillar por la riqueza de Jaisalmer y su hospitalidad.