30/08/2026
Este verano hemos podido disfrutar de la exposición Villabrágima del ayer, gracias a que varios vecinos han abierto sus álbumes de fotografías y nos han permitido viajar a esa Villabrágima en blanco y negro, de algodón dulce y puestos ambulantes en la plaza, en la que las labores tradicionales eran algo más que tareas, eran parte de la fiesta y la socialización con el vecino.
Hemos comprobado que una procesión sacaba las mejores galas e invitaba a pedir unas perras gordas a las abuelas o tías para comprar un dulce en la plaza. Cualquier evento merecía la pena, en especial si Luisito, el hijo del Boticario, inauguraba su barca en el canal, después de todo el trabajo que había llevado durante mucho tiempo en el taller de El Francés. No importó el resultado, importaba que todo el pueblo se unía para tal acontecimiento, que ha perdurado en la memoria colectiva de la mayoría de los que han venido estos días.
Las comuniones, bodas, confirmaciones, eran eventos con los que compartir buenos ratos con la familia y los vecinos, incluso unos chatos de vino en los bares de Ursi, Gerardo, Felisin o en el bar del Arco.
Las fiestas de la Santa Cruz hacían que las cuadrillas de amigos sacaran sus trajes y su mejor sonrisa para posar ante la cámara. El arco de fondo, la sencillez de un tiovivo, la alegría de recibir una cinta o la amistad de dos amigas a la salida de misa eran las instantáneas que nos muestran la sencillez de las pequeñas cosas.
Estos días no sólo ha sido una exposición de fotos, ha sido un viaje sin billete a otra época, viaje que ha traído risas, lágrimas, corrillos entre vecinos y amigos, ha sido una forma de traer al presente a aquellos que partieron antes y que nos dejaron su legado, de quienes hemos aprendido a tirar de la maroma el día 30 de abril, a soñar con ser quinto desde que nacemos, de quienes hemos aprendido que ser de Villabrágima es algo más, es formar parte de un pueblo, una tradición, unas raíces de las que debemos sentirnos orgullosos.
Gracias a todas las personas que me habéis dejado vuestros recuerdos, a Mariluz Moreno, a Loli Villarragut, a Félix Rodríguez, a Asun Caballero y Jesús Herrero, a Merce Alonso, a Alfonso García, a Félix Moreno y su hijo, Marcos, a Puri Toribio, a Luis Fernández, a Baudi Herrero, a Felisa Pérez en nombre de Javi Herrero (Tararita), a Modesto Martín y a Olga Martín.
Por último, gracias a tantas y tantas personas que habéis venido, os habéis emocionado, compartido vuestros recuerdos, habéis contado vuestras anécdotas, que sepáis que los que habéis prometido que el año que viene traeréis más para una nueva edición estáis apuntados en una lista.
Gracias de corazón y hasta el año que viene.