20/05/2025
Esta semana pasada estuve varios días disfrutando de la provincia de Zamora con un grupo de militares que en su día se conocieron en Montelarreina y cuya amistad continúa a día de hoy. Gente fantástica que quiso volver a Zamora para recordar y celebrar que un día la vida los puso a todos ellos en el mismo camino. Uno de ellos ha tenido el maravilloso gesto de alabar mi trabajo y yo no puedo menos que decirle: GRACIAS DE CORAZÓN. Estas cosas me recuerdan que tengo la profesión más bonita del mundo, donde puedo contagiar mi pasión por mi tierra, por Zamora. Ojalá vinieran a verla esos políticos de medio pelo que se empeñan en olvidarla. Si la conocieran y la vivieran durante solo unos días, seguro que se convencerían de lo equivocados que estaban
Una de las singularidades del ejercicio de la profesión militar es la cohesión mediado el tiempo, entre quienes ingresaron juntos en las academias ...