10/09/2026
Hoy no quiero hablarte del suicidio desde las estadísticas.
Quiero hablarte de los dolores que no hacen ruido.
De quien dice “estoy bien”, sonríe, trabaja, contesta mensajes, mientras por dentro solo quiere desaparecer un ratito.
Hay días en los que levantarse de la cama se siente como levantar el mundo entero.
Días en los que respirar cansa.
En los que pedir ayuda da vergüenza.
En los que uno llega a creer que estaría mejor si dejara de estar.
Yo conozco ese lugar.
Casi fui yo.
Y quizá por eso hoy quiero decirte algo:
A veces no queremos morir.
A veces solo queremos que deje de doler.
Queremos descansar del ruido de nuestra cabeza, de sentirnos una carga, de tener que ser fuertes cuando ya no queda fuerza.
Por eso, si alguien que amas cambia, se aleja, se apaga o te dice que ya no puede más… pregunta.
Y cuando responda, no corras a solucionarlo.
Quédate.
Y si eres tú quien está leyendo esto con los ojos cansados y el corazón hecho un n**o, no tienes que explicarlo bonito.
Puedes decir simplemente: “No estoy bien.”
Y eso basta para empezar.
No necesitas saber hoy cómo seguir viviendo.
Solo necesitamos encontrar contigo una razón para atravesar este momento.
Porque ningún momento de dolor alcanza a contar toda tu historia.
Yo tampoco sabía todo lo que todavía me esperaba.
No sabía de las personas que iba a conocer, de los lugares donde volvería a reír, de las versiones de mí que todavía no existían.
No sabía que todavía había vida después de aquel dolor.
Qué bueno que me quedé.
Qué bueno que, aunque no podía verlo, un pequeño pedacito de mí decidió esperar.
Por eso hoy quiero dejarte esto:
No te vayas de una historia que todavía no has terminado de escribir.
Quédate.
Aunque sea por hoy.
Y si hoy no puedes hacerlo sola, déjame quedarme contigo. 🤍
Tu historia me importa.
Tu vida me importa.
Tú importas.
— Gaby
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