04/11/2025
Pakal: el gran rey maya de Palenque
En el corazón de la selva chiapaneca, entre templos que han resistido siglos de historia y ceibas que parecen tocar el cielo, vivió uno de los personajes más fascinantes del mundo maya: K’inich Janaab’ Pakal, mejor conocido como Pakal el Grande. Su nombre, que se puede traducir como “Escudo del Sol” o “Escudo Radiante”, no sólo representa su papel como líder, sino también el poder espiritual que se le atribuía.
Pakal nació el 23 de marzo del año 603, en una época en que Palenque atravesaba tiempos difíciles. Sin embargo, su destino cambiaría el rumbo de toda la ciudad. Subió al trono a los 12 años, en el año 615, con el respaldo firme de su madre, la reina Sak K’uk’, quien fue clave para asegurar su lugar como gobernante.
Durante sus casi 70 años de reinado, Pakal transformó Palenque. Bajo su mando, la ciudad floreció como pocas otras en el mundo maya. Se construyeron templos, plazas y monumentos que aún hoy nos dejan con la boca abierta. El más famoso de todos: el Templo de las Inscripciones, no sólo es una obra maestra de la arquitectura, sino también su lugar de descanso eterno.
Cuando arqueólogos mexicanos descubrieron su tumba en 1952, dentro del Templo de las Inscripciones, se encontraron con un hallazgo impresionante: su cuerpo reposaba en un sarcófago cubierto por una losa tallada con símbolos y figuras que, para muchos, parecían sacadas de una historia de ciencia ficción. De ahí surgieron teorías locas, como la que decía que Pakal era un astronauta. Pero más allá de eso, lo que sí es cierto es que ese descubrimiento revolucionó la forma en que entendemos a los mayas.
Su máscara funeraria, hecha de jade, co**ha y obsidiana, sigue siendo uno de los tesoros más impactantes del Museo Nacional de Antropología. Cada detalle cuenta algo sobre la vida, la muerte y el poder de Pakal.
Pakal fue símbolo de una época de esplendor. Su figura une el mundo terrenal con lo sagrado, como lo hacían los grandes.
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