25/06/2026
A propósito del son “El mish*to”, nacido en Sumpango Sacatepéquez
Por: Edvin Adrián Quisquinay Alcor / historiador
El son como género musical guatemalteco se ha desarrollado desde hace más de trescientos años, pues hay evidencias de partituras antiguas que nacieron en Guatemala, a partir de composiciones de músicos criollos e indígenas durante el periodo hispánico. Posteriormente, la población mestiza se volcó a componer sones para instrumentos de cuerda, pero el son indígena estaba desconocido ya que únicamente se componían con marimba monocromática y sin ser escritas en partituras, sino que al “oído”, como se dice popularmente entre los músicos.
En el siglo XIX surgieron varios ritmos del son guatemalteco, como por ejemplo el son barreño, el son de cofradía y el son de proyección folklórica. Todos ellos nacieron en el seno de poblaciones indígenas y otras dentro de los ámbitos académicos musicales, tanto en escuelas y conservatorios. En el siglo XX se crearon la mayoría de sones populares guatemaltecos que hoy en día los hemos bailado en eventos culturales, en fiestas patronales y familiares. Muchos de ellos tienen títulos muy peculiares, asociados a eventos sociales, nombres de accidentes geográficos, nombres de personas, nombres de pueblos y de cofradías.
A raíz de un descubrimiento en el extinto diario El Imparcial que circuló por casi sesenta años en nuestro país, en su edición del 31 de agosto de 1953, en un artículo firmado por Jaime C. Pérez Aguilar y titulado “En Sumpango nació El Mish*to”, hace la aclaración sobre la autoría del popular son guatemalteco. Según el periodista, gracias a las gestiones de investigación que realizó en su momento el entonces alcalde de Sumpango, don Filiberto Siliézar V. y apoyado por el músico sumpanguero Antolín Sulá, lograron averiguar el nombre del compositor, quien fue el maestro José María Muñoz propietario de la marimba de los Hermanos Muñoz que fue tan popular en Sumpango a principios de 1900. El maestro Muñoz nació en 1881 y falleció en 1933.
Cabe mencionar que, en el artículo periodístico en mención, que el son del Mish*to fue escrito para escala diatónica, pues la marimba de los Muñoz era de un solo teclado. Otro dato relevante que aparece en dicho texto, es que el primer arreglo musical que se le hizo al son fue de la mano del maestro Miguel Ángel Sandoval, que fue director de la radiodifusora La voz de Guatemala en la década de 1950. El maestro Sandoval la instrumentó para orquesta sinfónica y la incluyó en su álbum musical con canciones latinoamericanas que la editó la casa disquera F. Schirmer Inc. de Nueva York en 1949, siendo la primera vez que se graba este son sumpanguero.
Hoy en día entre algunos músicos sumpangueros se comenta la duda si en realidad dicho son es del mencionado autor Muñoz, aunque otros dicen que es de un músico sumpanguero de apellido Sulá, quien se lo vendió al primero. Más allá de esta controversia de la autoría hasta nuestros días, podemos confirmar el orgullo sumpanguero de tener música que ha trascendido fronteras, especialmente de la música autóctona como en el caso de este popular son que hasta lo hemos cantado más de alguna vez en nuestros centros educativos, muy conocido por la niñez.