18/06/2026
Túnez es un destino que sorprende desde el primer momento. A medio camino entre el Mediterráneo y el desierto, combina historia, cultura y paisajes que parecen sacados de varios viajes en uno.
En su capital, Túnez, la energía de la medina convive con avenidas modernas, creando un contraste fascinante entre pasado y presente.
Al adentrarte en el país, Tozeur te recibe como un oasis en mitad del desierto, con palmeras infinitas y una arquitectura que parece mimetizarse con la arena. Muy cerca, Douz marca el comienzo del Sáhara: dunas doradas hasta donde alcanza la vista, paseos en camello al atardecer y la sensación de estar en un lugar completamente distinto.
En la costa, Hammamet invita a bajar el ritmo. Sus playas de arena clara y su ambiente relajado han atraído durante años a artistas y viajeros en busca de luz y tranquilidad. A pocos kilómetros, Port El Kantaoui ofrece un aire más moderno, con su puerto deportivo y ese toque vacacional perfecto para desconectar.
Monastir combina historia y mar de una forma única, con su imponente ribat vigilando la costa y un ambiente auténtico que conserva la esencia del país. Y si hay un lugar que enamora a primera vista, es Sidi Bou Said: casas blancas, puertas azules y calles llenas de encanto que parecen diseñadas para perderse sin prisa.