31/05/2026
A veces escucho comentarios como: "Ya deberías estar disfrutando la vida", "Ya trabajaste suficiente" o "Ya es tiempo de descansar".
Y sonrío, porque sé que esas palabras vienen del cariño, pero también sé que pocas personas conocen las batallas silenciosas que cada quien libra.
La vida no siempre nos permite perseguir nuestros sueños cuando somos jóvenes. A veces llegan responsabilidades, circunstancias y caminos que elegimos o que simplemente nos tocaron vivir. Pero los sueños tienen una extraña costumbre: esperan pacientemente hasta que estamos listos para volver a ellos.
Hoy, después de muchos años de trabajo, aprendizaje y experiencias, estoy apostando por un proyecto que me ilusiona profundamente. Mi agencia de viajes ya ha cambiado de nombre dos veces, y quizá vuelva a cambiar. No porque esté perdida, sino porque sigo creciendo y descubriendo cuál es la mejor forma de compartir lo que quiero construir.
No busco que nadie sienta lástima por mí. Lo que me gustaría es contar con su apoyo, con sus recomendaciones, con un comentario, una reacción o una publicación compartida. A veces los sueños no necesitan compasión; necesitan personas que crean en ellos.
Gracias a quienes han estado cerca de mí durante este camino. Todavía tengo muchos sueños por cumplir, y pienso seguir trabajando por ellos.