14/02/2026
Ya saben que lo que más me llena de orgullo es mi maternidad 🤍
Y sí, cuando alguien me dice que hago un buen trabajo como mamá, se me activa la versión “mírenme sobrevivir la maternidad" 😂
Hoy una señora me dijo que a veces me escucha platicar con el Bartolo y que nuestras conversaciones suenan muy maduras.
Y yo por dentro: claro señora, invertí años en ser una mamita mamadora perfecta.
Sí, yo fui esa. La que leía sobre crianza respetuosa, apego, regulación emocional, trauma generacional, da más hasta constelaciones y todo lo que terminara en “consciente”. La que cuestionó la chancla, el “porque yo lo digo” y el invalidar emociones.
Y luego dijo algo que me dejó pensando todavía más:
“Antes uno no les prestaba tanta atención a los hijos… también porque éramos muchos.”
Y tiene razón.
Nuestras abuelas y nuestras mamás hicieron lo que pudieron con lo que tenían (mi frase favorita). Muchos hijos, poco tiempo, cero información emocional y toneladas de supervivencia.
Nosotras tenemos menos hijos… pero más conciencia.
Y yo decidí usar esa ventaja.
No infantilizo sus emociones. No lo trato como si estuviera “muy chiquito para entender”. Le explico. Lo escucho. Negociamos. A veces discutimos. A veces me gana el cansancio y la frustración así que he recurrido a la chancla (no me enorgullece pero ha pasado y lo reconozco)
Porque la crianza respetuosa no es hablar suavecito todo el tiempo.
Es reconocer que tu hijo es una persona completa… aunque mida menos que tú.
Si el día de mañana Emiliano es un hombre que sabe decir lo que siente, que no le huye a la conversación incómoda y que no necesita gritar para ser escuchado… entonces esta mamadora intensa habrá hecho su trabajo.
Y sí, estoy orgullosa. Mucho. 🤍
En la foto un niño enojado porque lo obligue a acompañarme y el no lo estaba disfrutando😮💨
Solo había ido porque yo quería ir