25/08/2016
La zona arqueológica de Huapalcalco se ubica en Tulancingo de Bravo en el Estado de Hidalgo. Su nombre proviene del Náhuatl y significa “Lugar de la casa de madera”. La zona presenta diversas ocupaciones diferentes: la primera ocupación se da en la etapa Prehistórica, la segunda ocupación ocurrió en el período Preclásico Tardío con la presencia de un caserío; la tercera se identifica con un asentamiento con influencia teotihuacana y la cuarta en el período Postclásico, ocupada por una pequeña población que se caracterizó por el uso de materiales de cerámicas.
El apogeo de Huapalcalco fue durante el período Epiclásico (700-900 d.C.), cuando se convirtió en sitio de paso entre la Cuenca de México y la Huasteca, así como se da la explotación del yacimiento de obsidiana negra del Cero El Pizarrín, ubicado al sureste del sitio.
Este sitio fue sede del segundo Imperio Tolteca y guarda vestigios de tribus procedentes de la costa del Golfo de México. Al oriente del lugar se ubica una pirámide, basamento cuadrangular con una escalinata y cuatro cuerpos superpuestos, siendo el ubicado en la cima un altar en donde se cree se depositaban ofrendas. La pirámide tiene 12 metros de base y 8 metros de alto, también se aprecian restos de un pequeño canal de piedra. Al norte se aprecian restos de lo que pudieran haber sido habitaciones. En el centro existe una amplia plaza con una estela de influencia maya, con una piedra de sacrificios al centro. Otros importantes hallazgos en el sitio son los dos yugos o “u”, uno de piedra verde, de origen Totonaca, una escultura del Dios Viejo del Fuego, una interesante escultura de felino con cabeza de barro y en sus alrededores una efigie del dios del fuego Huehueteotl.
Se dice que el joven guerrero y artista llamado Ce Acatl Topiltzin, hijo de Mixcoatl, fue predestinado para ser jefe y sacerdote del pueblo Tolteca. Tomó de los dioses el conocimiento de las ciencias y las artes para dárselas a los hombres y se convirtió en el principal sacerdote del dios Quetzalcóatl. Ce Ácatl Topiltzin construyó en este lugar su Huapalcalli o casa de madera, la cual fue adornada con incrustaciones de turquesas, conchas y caracoles y posteriormente se trasladó a la gran Tollán, ahora Tula, donde, según la leyenda se convirtió en el Dios Quetzalcóatl.
Este pequeño sitio arqueológico, fue edificado al pie de los cerros llamados La Mersa y El Huiztle y tiene una gran importancia en la historia del pueblo Tolteca, ya que además de estar ligado al origen de la majestuosa Tula, en el sitio se encontraron evidencias de ocupación humana que data de más de 7 mil años de antigüedad, por lo que es uno de los sitios más antiguos de América y el más antiguo del Estado de Hidalgo.
En los cerros de Huitzle y la mesa de Huapalcalco existen pinturas rupestres muy parecidas a las encontradas en otros países del mundo, como las de Namibia, África, dato curioso ya que son similares a pesar de estar en diferentes continentes. Dentro de la Cueva del Tecolote se encontraron puntas de proyectil del tipo Meserve y un hacha de mano, objetos provenientes de la Cultura Clovis, que es la cultura más antigua de América.
A pesar de la importancia del sitio, la zona cercada en un perímetro de 4 hectáreas, ha sido poco estudiada, sin embargo se die que hay alrededor de 28 montículos que aún no han sido exploradas. En la actualidad se realizan diversos ritos y festividades, como el que tiene lugar durante el equinoccio de primavera y es llamado “Enlace Huapalcalli” y la Celebración del Año Nuevo Tolteca, entre otros.
El sitio arqueológico de Huapalcalco puede ser visitado diariamente de las 9:00 a las 17:00 horas y se ubica a 5 km de Tulancingo de Bravo, a 54.2 km de Pachuca y a 150 km de la Ciudad de México,