08/08/2026
Hay fotografías que parecen guardar el silencio de toda una época. Esta es una de ellas. Captada, muy probablemente, durante la década de 1950 por don Gerardo López Ixtepan, nos muestra un cortejo fúnebre que avanza por el camino que hoy conocemos como la Carretera Federal, con rumbo al Panteón Municipal de la Villa de Catemaco.
Entre la multitud marchan tres ataúdes, llevados sobre los hombros de familiares y amigos. Con el paso de los años se perdió la memoria de quiénes eran las personas despedidas aquel día. Sus nombres ya no han llegado hasta nosotros, pero la fotografía conserva intacto el respeto con que todo un pueblo los acompañó en su último recorrido.
La imagen impresiona por el numeroso grupo de personas. Hombres con sombrero, camisas blancas y pantalones de trabajo; mujeres vestidas de negro o con ropa sencilla; niños que también forman parte del cortejo. En aquellos años, despedir a un vecino era un acto comunitario. El duelo no pertenecía únicamente a una familia, sino que era compartido por gran parte del pueblo.
A ambos lados del camino aparecen las modestas viviendas de aquella época. Predominan las casas de madera, algunas con techos de lámina y otras aún cubiertas con palma, testimonio de un Catemaco que conservaba una arquitectura sencilla y profundamente ligada a su entorno. La vegetación abraza las construcciones y recuerda que el pueblo convivía estrechamente con la naturaleza.
Al fondo llama la atención un automóvil antiguo que permanece detrás del cortejo. Es difícil saber si formaba parte de la procesión o si simplemente esperaba pacientemente a que el camino quedara libre para continuar su marcha. Ese pequeño detalle nos transporta a un tiempo en el que el tránsito se detenía por respeto a quienes emprendían su último viaje.
Al final del camino, se alcanza a distinguir una franja del lago de Catemaco. Su presencia, discreta pero inconfundible, parece acompañar la escena como un silencioso testigo de la vida cotidiana del pueblo. El lago ha observado durante generaciones las alegrías, las fiestas y también los momentos de despedida.
Hoy esta fotografía vale mucho más por lo que muestra. Es un fragmento de la memoria de Catemaco, un instante detenido que nos permite recorrer las calles de hace más de setenta años, reconocer la sencillez de sus viviendas, la unión de su gente y las costumbres de una comunidad donde nadie caminaba solo en el momento de decir adiós.
Quizá los nombres de aquellas tres personas se hayan perdido con el tiempo, pero gracias al lente de don Gerardo López Ixtepan, su último recorrido continúa formando parte de la historia y de la memoria colectiva de nuestro pueblo.
©ACG • Catemaco Fotos — Foto: Gerardo López Ixtepan — Restauración y colorización digital