01/11/2020
Cuenta la leyenda que hace muchos años existió un hombre llamado Juan Ruíz que era muy pobre pero que hizo un pacto con el demonio para volverse rico. Un día mientras entraba a su casa descubrió a un ser oscuro y muy elegante, tenía muchas monedas de oro brillante que lo deslumbraron.
Al poco tiempo sus vecinos se percataron que iba y venía con cosas nuevas que compraba y que seguido lo visitaba el mismo ser elegante de la primera vez, con el mismo sonido de las monedas.
Su familia alarmada por lo sucedido lo hizo confesar que había hecho un pacto con el demonio para salir de la pobreza, a cambio de darle su alma. Poco después Juan Ruíz huyó al monte y tras él sus parientes que lo buscaron con velas, palmas y agua bendita. Cuando estaban a punto de alcanzarlo se apareció una nube negra en el cielo y Juan desapareció.
Al seguir sus huellas descubrieron que la izquierda era de humano y la derecha de un macho cabrío; luego encontraron uno de sus huaraches y al llegar al final del camino se dieron cuenta de que las pisadas ya eran totalmente de una bestia. Ahí había una cueva que tenía un letrero escrito con sangre que decía: “aquí en esta cueva se da de alta a Juan Ruíz.” La gente que lo buscaba regresó a su pueblo espantada y sin nada más que hacer.
La familia de Juan se volvió pobre de nuevo al poco tiempo, pasaron los días y de manera inexplicable la corriente del Río de la Verdura en el camino a Tlamanacas donde vivían, se llevó a uno de los hijos de Juan y falleció.
Se dice que tras el pacto con el diablo que hizo, todos sus descendientes han mu**to de una manera trágica