11/01/2026
Me han contado que últimamente han habido muchos cambios en el Pueblo, y es que ya no me siento con tanta libertad para caminar estos parajes, lomas y cerros, no me gustaría que el Comisario Ejidal del Pueblo a quien ya no conozco me quiera echar a patadas por caminar por ahí sin rumbo, pues es de todos conocido que la tierra o los terrenos tienen dueño y la gente se molesta por ver desconocidos caminando por ahí, y menos sin permiso, como echo de menos ese tiempo, como disfrute estos años de ver muchos atardeceres, el sonido de la noche y sus grillos al caer el sol, el viento levantando polvo, la lluvia repentina que te agarraba en el monte y tenias que seguir caminando hasta llegar al auto, recuerdo el miedo que pase una noche ya como a las 11 de la noche de un Domingo a la altura del segundo Jawey y metido en un riachuelo por la lluvias, me sobrepuse al miedo al acercase a mi un ave muy grande en la oscuridad haciendo unos sonidos muy feos y fuertes, y no quedo otra que envalentonarme y que despues de unas buenas leperadas y darle la espalda se fue, (mientras estaba metido en el rio y con la cámara para hacer las fotografias) aun siento ese miedo que en forma de choque electrico me subía por la espina dorsal, al final todo queda en una anécdota que casi nunca cuento, alguien por ahi me dijo que era una bruja de esas que se roban los niños, pero mejor lo dejo en solo un suceso del que no tengo explicación, otro suceso extraño fue en presa de Mambru al caer ya el sol, esa ocasión iba con mi hijo menor y me dijo que había niños jugando abajo de la cortina de la Presa, lo curioso es que no veíamos a nadie, justo como la leyenda que me contaba mi señora madre de que cuando a veces en poca de lluvia se escuchaban los gritos y risas de unos pastorcillos que decían "Atrancate que nos lleva la corriente" y que como creencia popular se decía que los habían engañado en la construcción de la presa para dejarlos enterrados y asi fuera mas fuerte, en fin, muchas historias y fotografías durante mas de casi 13 años de volver muchos fines de semana sin ver a nadie solo internándome y deambulando en los campos y el monte, ahi donde pude reencontrar mis origenes y también a mi mismo pues como terapia me ayudaba a manejar a veces mi depresión y otras el stress de la vida citadina, para concluir diré que son épocas que un día de la nada aparecen y de repente asi como empezó también termina, mi tío Enrique y mi madre Maria Eugenia y tambien creo muchos del pueblo tienen ese dicho y es que dicen "Que lo bueno o bien se va o bien se muere".