21/05/2026
En muchos destinos turísticos, las decisiones no siempre se toman de forma activa. A veces, simplemente se deja que el crecimiento ocurra por inercia.
Pero eso también es una forma de gestión.
Cuando no hay dirección clara, el destino crece según la presión del mercado, las oportunidades inmediatas o las decisiones aisladas de distintos actores.
El problema es que ese tipo de crecimiento rara vez es sostenible o coherente en el tiempo.
Ahí está el punto clave: no decidir también define el rumbo de un destino.
Comenta tu opinión: ¿crees que los destinos toman decisiones estratégicas o reaccionan sobre la marcha?