10/03/2026
La leyenda cuenta que: al final de la temporada de extracción de perlas, buzos indígenas con solo un taparrabos se fueron uno detrás de otro arrojando al mar diciendo “vamos a sacar la perla de la Virgen”. Un indio yaqui, notable por su fealdad, más alto y flaco que los demás, y con una cabellera tan lacia y larga que hacía verdaderamente espantosa su figura, al arrojarse al agua dijo en tono burlón:— “puesto que todos vais a sacar la co**ha de la Virgen, yo voy a buscar la co**ha del Diablo”.
Se vio sumergirse al último buzo y salir alternativamente a los demás, trayendo cada uno de ellos una hermosa co**ha; la tarea terminó bien pronto; pero el yaqui que había bajado, según su dicho, a buscar la co**ha del Diablo no aparecía; esperaron largo tiempo y esperaron en vano; por lo cual fueron todos de opinión que habría sido devorado por una tintorera. –Castigo de Dios—decían por lo bajo algunos buzos que habían oído las palabras impías de su compañero al arrojarse al mar”.
Al entrar a buscarlo, uno tras otro iban saliendo los buzos aterrorizados. Ellos habían visto en el fondo a su compañero, a quien creían devorado por un animal, buscando empeñosamente algo que no encontraba, pues caminaba por todos lados, inclinado al suelo, con los ojos abiertos y encendidos, con sus grandes mechas esparcidas, y arrojando prontamente hacia los lados las co**has que cogía, como si no fuera ninguna de ellas la que anhelosamente buscaba. Cada buzo que salía decía lo mismo: todos habían visto fatigoso al indio impío a quien creían mu**to; todos traían en su semblante la expresión de horror profundo que aquella extraña aparición les había causado.
Estracto de escrito de: José María Esteva, 1857 “Memoria para la pesca de la perla en la Baja California”
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