30/07/2025
“JOSÉ LUIS CARRASCO NO VENDÍA LIBROS… LOS PRESTABA EN LA CALLE, SIN PEDIR NADA A CAMBIO... 🇲🇽📕📚📖📰”
José Luis Carrasco tenía 58 años y un carrito oxidado de supermercado donde llevaba algo extraño por las calles de Cd. Juárez:
Libros.
Libros de todo tipo: novelas viejas, cuentos infantiles, poemas, historietas, cómics...📰
Cada mañana, salía con su carrito lleno de páginas usadas, y lo estacionaba en la esquina de un parque...
Ponía un cartel escrito a mano, en cartulina gastada:
“No es un negocio.
Si quieres leer, llévate uno.
Cuando termines, devuélvelo o pásalo a alguien más.”
No cobraba nada.
No anotaba nombres.
No pedía datos.
Solo confiaba🙏.
—“La gente necesita historias más que cosas”—decía José Luis.
Había crecido sin libros...
De niño, leía los envoltorios de los chicles y los anuncios del periódico.
Por eso, cuando empezó a juntar libros donados o encontrados en el tianguis, decidió hacer algo distinto:
compartirlos gratis.
A veces, alguien tomaba un libro y nunca lo devolvía.
No importaba!
—“Quizá se lo quedó porque lo necesitaba”—decía sin enojo.
Otros regresaban semanas después con los ojos brillosos:
—“Ya lo terminé, don José. ¿Tiene otro?”
Así, sin saberlo, José Luis Carrasco construyó una biblioteca ambulante sin paredes.
Un día, un muchacho subió una foto a redes:
El carrito lleno de libros, el cartel escrito a mano y José Luis sonriendo, como si llevar cultura por la calle fuera lo más normal del mundo.
La imagen se hizo viral.
Miles de personas compartieron el mensaje:
“Ojalá todos los barrios tuvieran un José Luis Carrasco, que en vez de vender, regala puertas y aventuras a otros mundos.”
Hoy, en esa esquina del parque, la gente ya sabe:
Si quieres leer, busca al hombre del carrito.
Si quieres olvidar un rato las noticias tristes, agarra un libro.
Y si no tienes dinero, no te preocupes.
José Luis siempre dice lo mismo cuando alguien le pregunta cómo puede confiar tanto:
—“Porque cuando uno da historias, recibe humanidad.”
Deseamos sea bendecido martes🇲🇽📚📖!