23/07/2026
Cuando el equipaje pesa más por dentro: Viajar, sanar y darnos permiso de sentir
Estos últimos días me han recordado algo fundamental que a veces, en medio de la rutina y las metas del trabajo, se nos olvida: somos seres humanos antes que cualquier otra cosa.
Hice un viaje largo por carretera desde la CDMX hasta Monclova. Venía cargada de ilusión, pero también de un cansancio acumulado y, sobre todo, de un peso emocional muy profundo en el corazón. Extrañaba enormemente a mis perritos chihuahuas que se nos han adelantado (5 de ellos), y en el silencio del camino, la nostalgia me rebasó al grado de romper en llanto. A eso se sumó que, por las prisas, olvidé mi inseparable peluche de Mickey que siempre me acompaña como un ancla de seguridad y confort para calmar la ansiedad.
Sentí nervios, tristeza y el cuerpo me pidió parar. Y está bien. Llorar no es debilidad; es la forma en que el cuerpo libera lo que ya no cabe en el pecho.
Hoy el camino continúa hacia Eagle Pass, un lugar sumamente significativo porque era de mi tío Jorge y guarda una gran historia familiar. Entre las dos horas de trayecto, la espera en el puente internacional y la mezcla de emociones, entendí que no podemos exigirnos ir al 100% todo el tiempo.
Si tú también estás pasando por un momento en el que viajar te estresa, extrañas a alguien (humano o peludo), o sientes que la carga emocional es pesada, quiero dejarte estos pequeños recordatorios que hoy me estoy aplicando a mí misma:
Date permiso de sentir: Si necesitas llorar en el coche o en silencio, hazlo. Sacar la emoción es sanar.
El ritmo lo marca el camino: No te presiones por las filas, los trámites o el tráfico. Respira hondo, pon música que te abrigue el alma y ve un paso a la vez.
Búscate un "ancla" de confort: Si se te olvidó tu objeto favorito, date el permiso de buscar uno nuevo en el camino. Hoy iré por un pequeño peluche de Mickey que me acompañe a regresar la paz a mis manos y a mi mente.
No estás sola: Todos cargamos batallas invisibles en la maleta. Rodéate de quienes te quieren y trátate con la misma compasión con la que tratarías a tu mejor amiga.
Si estás transitando por un duelo, un proceso difícil o simplemente necesitas un espacio seguro para hablar y respirar, recuerda que mis sesiones de acompañamiento en tanatología están abiertas para ti. Y si lo que buscas es un respiro a través de un viaje, planeemos juntos para que tú solo te ocupes de sanar.
Gracias por leer este pedacito de mi corazón. 💙 Si hoy te sientes cansada, te mando un abrazo muy fuerte. No tienes que cargar con todo tú sola.