05/04/2020
Quizá te has preguntado ... ¿Para qué es todo esto? ¿Por qué está pasando?
Son muchas las teorías que se manejan buscando las posibles respuestas.
Te comparto un poco de mi historia para que entiendas mi punto de vista.
Hace años cuando creí haber encontrado mi propósito en la vida, el miedo, la comodidad y sobre todo la serie de decisiones que tomé con respecto al dinero. Me alejaron cada vez más de lo que había concluido era mi verdadera vocación.
Pasaron más de 10 años y la vida me llevo a encontrarme nuevamente con mi misión, está vez con gente que no conocía, incluso en otra de las tantas empresas de transformación que para ese momento existían...pero la vida me tenía una sorpresa. En medio de mi capitanía, me enteré que tenía cáncer y estaba a punto de hacer metástasis... evidentemente sin darme cuenta había creado un equipo de apoyo que me ayudó a sentirme contenida y a priorizar nuevamente mis propósitos en la vida.
Había sufrido perdidas económicas muy fuertes y sobre todo había perdido la fe y confianza en la gente, -eso fue lo que me motivo en primer lugar- necesitaba recobrar la esperanza y saber que a pesar de todo, aún había gente con valores, en la que se podía confíar.
Debía actuar con rapidez y operarme a la brevedad, para ello conté con el apoyo de gente que hacía mucho tiempo no veía y que me apoyaron económicamente, no contaba con dinero suficiente y tuve que generar mecanismos para poder realizarla.
Recuerdo esa, como una de las situaciones más poderosas que ha marcado mi vida. Traté de dejar todo hablado con mi hermana por que si algo salía mal, mis hijos se quedarían bajo su custodia. Y también siendo consciente de como había llegado a este punto en mi vida, hablé con mi ex y finalmente tras años de separación, le pedí con toda la convicción que exigía... mi libertad. La reclamé tan alto y tan fuerte que me escuché, -quizá no iba a haber un momento más preciso para hacerlo- y con lágrimas en los ojos, comprendí que era yo la que había decidido castigarse una y otra vez hasta crearme ese cáncer. Fue bastante doloroso y de pronto era como un despertar, todo estaba tan claro; en medio de la catarsis comencé a escribir. Suelo escribir cuando estoy inspirada o hay algo que me atormenta. La noche previa a mi operación y trás haber manejado mis pendientes, tuve la charla más real y auténtica con Dios o el Universo o como decidas llamarlo...me sentí tan poderosa en ese momento...Hice mi pedido claro, cristalino cómo el agua y me fue concedido. La operación no sólo fue exitosa, fue sorprendente, "fluyó cómo en los libros", dijo uno de los médicos que me atendió.
Hoy después de poco más de 2 años,estoy en remisión y puedo decir con firmeza, que cada uno de nosotros somos los creadores de nuestro destino y así como somos capaces de enfermarnos, también tenemos el poder de curarnos.
Desde aquella noche, me he encargado de no quedarme nada que me pueda generar un odio o resentimiento hacia mi o hacia alguien o algo...cero enganches.
Quizá imaginarás que ahí comenzó mi historia pero no. Viviendo en el automático del día a día, reconozco que perdí mis metas, una vez más, que puedo decir soy mi peor juez y a pesar de las señales recibidas a lo largo de mi vida. Una vez más, tomé decisiones equivocadas parecía inevitable ...la lección se repetía y lo seguiría haciendo hasta que eligiera hacer las cosas diferentes.
Concentrada en el tener, he tomado casi todas mis decisiones, siempre preocupada por el dinero. He perdido mucho, tiempo, dinero, esfuerzo y sobre todo mi razón de ser.
El 2020, lo inicié sin un sólo peso en mi cuenta, llena de deudas y sin saber que hacer para generar dinero...y fue entonces cuando empecé a retomar ideas que aunque viejas ...eran proyectos que quería hacer pero nunca me encontraba en México y mucho menos tenía tiempo de aterrizarlos. Como si fuese parte de un plan bien orquestado, he conformado mi equipo de trabajo con personas que considero comprometidas con los proyectos, más allá de verlo como su fuente de ingreso.
Y ahora, en medio de la pandemia, he tenido tiempo suficiente de reflexionar sobre mi propósito en la vida. Creo en mis proyectos, sin duda alguna,sin embargo todo esto ha hecho que les dé un giro importante. Y quiero compartirtelo, pero lo haré más adelante, a detalle.
Si has llegado hasta aquí, ya tienes una idea de qué tipo de persona soy y me siento no sólo con la responsabilidad sino con el compromiso de crear un cambio.
El mundo, la Tierra, el Universo nos ha obligado a hacer un paro...a detener el automático y a quienes puedan ver más allá de todo ésto,a ser agentes de cambio.
No sé trata de condición económica, religión o estatus social...creo que el mensaje es más que claro...se trata de la vida misma.
Demos importancia a lo que realmente lo tiene...rescatemos la humanidad, los valores, y todo aquello que hemos dejado perder, o que hemos elegido no ver porque resulta más fácil. Hoy tenemos la posibilidad de generar un impacto positivo.
Puede resultar un poco idealista, pero la vida es un regalo que no se da dos veces y nosotros estamos vivos y tenemos al menos la responsabilidad de sacarle provecho a todo esto.
Sé parte del cambio y desde tu trinchera pon tu granito de arena. Contigo, con los tuyos con tu gente, con tus trabajadores, con tus compañeros, con la gente que te rodea.
Esta es una oportunidad que solo depende de ti, de nosotros y de todos aquellos que decidan sumarse. ¡¡Hagamos de todo esto algo que valga la pena!! ¿Te alineas?
Sinceramente y con el corazón en la mano,
Lu