28/05/2026
San Miguel de Allende ha sido elegida varias veces como una de las mejores ciudades del mundo por revistas y rankings internacionales como Travel + Leisure y Condé Nast Traveler, compitiendo contra ciudades de Europa, Asia y Sudamérica. Y no, no es solo por “verse bonita” en fotos.
La ciudad fue fundada en 1542 y durante siglos fue una pieza importante en las rutas comerciales del virreinato. Después, se convirtió en uno de los escenarios clave del inicio de la Independencia de México gracias a Ignacio Allende, de quien tomó parte de su nombre.
Lo que hoy enamora a miles de extranjeros y viajeros es que San Miguel conserva algo que muchas ciudades perdieron hace tiempo: su esencia colonial casi intacta. Caminar por sus calles empedradas es encontrarte con casonas de cantera, patios escondidos, balcones antiguos, templos barrocos y fachadas que parecen detenidas en otro siglo.
La Parroquia de San Miguel Arcángel, por ejemplo, no tiene un diseño europeo importado directamente. Su fachada neogótica fue inspirada por un maestro albañil local que tomó ideas de postales y templos europeos para crear algo completamente distinto y que hoy se volvió el símbolo de la ciudad.
Además, San Miguel se convirtió desde mediados del siglo XX en refugio de artistas, escritores y extranjeros que ayudaron a convertirla en un centro cultural lleno de galerías, festivales, hoteles boutique y gastronomía reconocida internacionalmente. Por eso suele aparecer en rankings donde se evalúan arquitectura, ambiente, cultura, hospitalidad y experiencia turística.
Y quizá lo más impresionante es que, a pesar de toda esa fama mundial, sigue conservando esa sensación de pueblo tradicional mexicano en muchas de sus calles y rincones.
Todo eso le valió ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2008.
📸 IG: vidal.riv