18/12/2020
El salón Apolo
El Salón Apolo era un edificio de madera, construido por Domingo Toro, Rafael Toro y Luis Ortega: tres carpinteros reconocidos en la ciudad por haber hecho algunos trabajos de ebanistería en templos y viviendas relevantes de Pátzcuaro, entre las que se encontraba la casa de Luis Ortiz Lazcano, que se ubicaba al norte de la plaza principal.
El estilo que mostraba el Salón Apolo era un híbrido entre neogótico y neo-renacentista, con algunos elementos art nouveau, de moda en aquel momento. En su mayor parte era de un nivel, pero con una altura en el frontis que lo hacía parecer de dos pisos.
El cuerpo inferior de la fachada principal estaba constituido por un pórtico formado por dos pilares esbeltos y tres arcos estilo mudéjar.
Dicha fachada estaba flanqueada por dos torres de doble altura, cubiertas con cúpulas apuntadas e iluminadas por medio de ventanas verticales con arcos ojivales. Los costados del edificio contaban con pórticos formados por pilares esbeltos y cinco arcos trilobulados de inspiración mudéjar.
Además del cinematógrafo, en este recinto se llevaron a cabo obras de teatro y zarzuela, orquesta y ópera, como las que se presentaban en la mayoría de los teatros del país. Algunas de las compañías artísticas llegaban a Morelia y de ahí a Pátzcuaro como parte de una gira, mientras que otras eran contratadas directamente por los propietarios en la Ciudad de México.
Siempre tuvo actividad comercial, empero, una una vez que estuvo en funcionamiento el Apolo, se abrieron diversos giros destinados al esparcimiento, como billares, juego de lotería y tiro al blanco. Además, con motivo de la fiesta del 8 de diciembre, se realizaban durante varios días tapadas de gallos, corridas de toros y juegos de cartas; estos últimos dentro y fuera del teatro, lo que deleitaba a muchos, pero también molestaba a otros.
Extraído del libro: HISTORIA DE LA ARQUITECTURA EN MICHOACÁN.
Catherine R. Ettinger
Eugenio Mercado López
José Martín Torres Vega