08/09/2025
José de la Cruz Porfirio Diaz Mori, se había convertido en el militar más destacado y popular de México. Como general de división, su antigüedad era mayor a la de los otros dos caudillos militares del triunfo de la república: Mariano Escobedo y Ramón corona, como administrador, se había ganado la fama de probo honrado; cómo estratega no se le reconocían grandes dotes pero se apreciaba en cambio su tenacidad y entrega a la causa de la república, de Ka que nunca había desertado.
Eran públicos su generosidad para con los vencidos y su espíritu concikiador.
Sus compañeros de armas lo admiraban, le obsequiaron una espada de honor con la leyenda "Destrucción del imperio. Miahuatlan, Oaxaca, Puebla, México. Al C. Porfirio Díaz, sus amigos, 15 de julio de 1867" Tenía el favor universal, le faltaba el de Juárez. Las relaciones entre los dos oaxaqueños se deterioraba día a día, nada quedaba del paternal afecto que Benito sentía por su paisano, Se trataba de hecho, de un rompimiento entre el licenciado que detestaba el militarismo y el militar que detestaba a los licenciados. Mientras tanto y según los periódicos de la época el nombre de Porfirio hiba "recorriendo la auropa en alas de la popularidad"
La impresión que causó la ejecución de Maximiliano fue tan grande que hasta los artistas plasmaron sobre el lienzo ese momento supremo de la historia mexicana, entre ellos Manet, se dice que tomó como base de su pintura las fotografías superpuestas qué el fotógrafo Aubert hizo del fusilamiento de Querétaro.
La ambición.Porfirio (Enrique Krause, Fausto Zeron-Medina)
Foto: Museo de las Culturas de Oaxaca.