25/05/2025
TOTÓ EL METAMORFO.
El padre borracho de Nino lo llamó a la habitación.
- ¡Nino! ¡Niño travieso! ¡Ven aquí! ¡Ahora! - Nino, con la cabeza baja, entró en la habitación, su perro, su fiel compañero, se sentó en la puerta y esperó.
Se escuchan golpes, luego la puerta de la habitación se abre y Nino entra caminando con un ojo morado, la nariz sangrando y la cabeza baja.
- Vámonos, Totó, parece que papá no me quiere. - Dice el niño al perro, que comienza a seguirlo mientras camina por el pasillo de la casa.
Otro día, el padre borracho de Nino entra en la casa, gritando.
- ¡Mujer! ¿Dónde está ese niño travieso?
- No, déjalo en paz, Roberto. Es solo un niño, ¿por qué lo odias tanto? - El padre le dio una bofetada a la madre, haciéndola caer al suelo, luego camina sosteniéndose en la pared por estar muy borracho.
- Odio a ese niño porque estoy seguro de que no es mi hijo, ¿me estuviste engañando, verdad?
- ¡No! ¡Nunca! - Dijo la madre con los ojos llenos de lágrimas, el padre entra en la habitación de Nino. Él está durmiendo tranquilamente con el perro acostado en la cama, al verlo, el perro comienza a gruñirle al padre.
- ¡Fuera de aquí, pulgoso! - Gritó el padre, el perro entonces comenzó a ladrarle al padre, Nino comienza a despertar.
El perro salta sobre el padre borracho de Nino, mientras pelean, la madre habla.
- ¡Nino, ven aquí! - Nino salta de la cama y huye con su madre, que estaba en la puerta de la habitación.
Ya afuera, Nino y su madre escuchan un disparo, Nino grita mirando hacia la casa.
- ¡No! ¡Totó! - Nino corre hacia dentro de la casa.
- ¡Nino, no vuelvas allí! ¡Tenemos que huir! - Advirtió la madre, que se quedó parada sin reacción, pero Nino, entrando en la casa, dijo.
- No puedo dejarte, Totó, siempre has estado a mi lado. No importa las circunstancias, siempre cuidaste de mí. No puedo dejar que mi padre te mate.
Cuando Nino llegó a la puerta de la habitación, vio el desastre, había sangre por todas partes. El olor a pólvora era fuerte, pero había un hombre desnudo desconocido con un arma en la mano. El padre de Nino estaba en el suelo con dos agujeros de bala aún humeantes.
- Lo siento, Nino, tuve que matarlo. Sé que lo querías, pero este hombre despreciable no merecía tu amor. - Dijo el hombre desnudo con la cabeza baja, Nino no entendió nada, hasta que el hombre arrojó el arma al suelo.
Se agachó, su cuerpo comenzó a estirarse y comprimirse, sus huesos comenzaron a crujir. Y luego, el cuerpo del hombre se cubrió de pelo, hasta que el hombre se transfiguró en Totó, el perro.
La madre de Nino entró en la habitación tarde, sin entender, preguntó.
- ¿Qué pasó aquí, Nino? - El niño acariciando la cabeza del perro se volvió hacia su madre diciendo.
- Él me salvó, mamá, Totó me ayudó.
"Una leyenda dice que algunos animales son tus ancestros disfrazados para protegerte, puede que no sea verdad, pero algunos de estos amiguitos realmente salvan vidas"
- Pesadilla Nocturna -.
Fuente del texto e ilustración:
Ismapicho Aguillon.
Orgullo Mexicano.