10/08/2026
Leyenda del Cristo Rey, se cuenta que un grupo de mineros que trabajaban en la Mina el Paricutín, quedaron atorados en el túnel, entre el suelo cavernoso de la mina y el exterior, en peligro de caer más de 300 metros. Desesperados, pidieron ayuda divina: “Cristo Rey, si nos salvas te haremos un monumento”. Tras un largo rato y enormes esfuerzos por parte de los ingenieros, el malacate volvió a funcionar y los hombres se salvaron.
Durante años, hicieron de todo para cumplir su promesa, pero la falta de recursos no les permitió lograr su cometido. Temerosos de morir antes de construir el monumento, contactaron al sacerdote Alfonso Romero Ruíz, de la Parroquia de San Francisco, para cumplir una promesa que hicieron cuarenta años atrás.
El párroco movió cielo, mar y tierra para conseguir el dinero y el terreno necesario. La solución llegó cuando Luis Manuel Willars, director de la compañía minera, accedió a ayudarlos, encargando el proyecto al ingeniero José Luis Lugo Vera y al arquitecto César Narváez Benítez. Tras una extensa investigación, eligieron el cerro de Santa Apolonia para construirlo.
El 6 de septiembre de 1982 se organizó una procesión para llevar la enorme cruz de madera del templo hacia el cerro. Y, dos meses más tarde, comenzó la construcción del monumento con la ayuda de parroquianos, ciudadanos, políticos y programas sociales, quienes donaron desde agua y cemento, hasta trabajo manual. Se calcula que el costo total fue de alrededor de 10 millones de pesos.
La magna escultura del Cristo con los brazos abiertos se inauguró el 17 de abril de 1996, un Domingo de Resurrección. El Santuario cuenta con un mirador, una cripta, espacios públicos e instalaciones sanitarias.