31/05/2026
🌙 EL CERRO DE LA MEDIA LUNA: EL ÚLTIMO REFUGIO DE LOS JONACES
Mucho antes de que existieran los caminos que hoy cruzan la Sierra Gorda, el Cerro de la Media Luna ya dominaba el paisaje entre las montañas de lo que hoy conocemos como Bucareli, Cuatro Palos y las comunidades serranas de Pinal de Amoles.
Estas tierras fueron habitadas durante siglos por los pueblos chichimecas jonaces, guerreros que conocían cada cañada, cada manantial y cada sendero oculto de la sierra. Su dominio de la región era tal que durante mucho tiempo lograron resistir el avance de los conquistadores españoles.
A mediados del siglo XVIII, la Corona Española decidió asegurar el control de la Sierra Gorda y sus rutas comerciales. Fue entonces cuando el militar José de Escandón emprendió campañas para someter a los grupos indígenas que aún resistían en la región. En 1748 ocurrió uno de los episodios más recordados de esta lucha: la batalla del Cerro de la Media Luna. Las crónicas históricas señalan que allí fue derrotada gran parte de la resistencia jonaz.
Con el paso del tiempo surgió una leyenda que aún vive entre los habitantes de la sierra. Se cuenta que, al verse rodeados, algunos indígenas prefirieron arrojarse desde los peñascos antes que rendirse. Aunque esta historia pertenece más a la tradición oral que a los registros históricos, forma parte de la identidad cultural del lugar y ha pasado de generación en generación.
Hoy, desde el Mirador de Cuatro Palos, todavía es posible contemplar la silueta del Cerro de la Media Luna. A sus pies se encuentra Bucareli, territorio que años después sería escenario de misiones religiosas destinadas a congregar y evangelizar a los pueblos indígenas que habitaban la región.
Cuando el viento sopla entre los encinos y la neblina cubre las montañas, es imposible no imaginar aquellos tiempos en los que la Sierra Gorda era un territorio indómito, defendido por hombres y mujeres que conocían estas montañas como nadie.
🌲 La Media Luna no es solo un cerro. Es un testigo silencioso de una de las páginas más intensas de la historia de la Sierra Gorda queretana.