11/05/2026
PADRE FEDERICO GONZÁLEZ CÁRDENAS
Capellán de las Fuerzas Cristeras del Occidente de Michoacán.
Hablar de la Cristiada en el occidente Michoacano es también recordar la figura del padre Federico González Cárdenas, sacerdote nacido en San José de Gracia, hijo de don Bernardo González Pulido y doña Herminia Cárdenas Barragán.
Ingresó al seminario a los 13 años en el antiguo Seminario Auxiliar de Sahuayo y concluyó su formación en el Seminario de Zamora. Cuando estalló la Guerra Cristera en 1926 tenía 38 años.
El padre Federico apoyaba el camino de la lucha armada . A pesar de ser un hombre de decisiones rápidas, en el caso presente vacila. Indaga antes la opinión de los obispos. En general , las opiniones de sus superiores no son favorables al movimiento armado. Lee a los tratadistas sobre el asunto de la guerra justa. Se convence de que la guerra en esta ocasión es justa y necesaria. Se relaciona con dirigentes de la Unión Católica Mexicana (Organización secreta de la que saldrían casi todos los jefes cristeros del oeste). Se rodea de "un pequeño grupo de hombres en quienes confía plenamente".
Comenzó a organizar discretamente a los pueblos de la región.
Visitó personalmente a los párrocos y líderes de las comunidades como Cojumatlán de Régules y Valle de Juárez, alentando a quienes estaban dispuestos a defender su fe. El 11 de junio de 1927 se fijó como fecha para el levantamiento en San José de Gracia.
En el campo de batalla, los cristeros josefinos fueron dirigidos militarmente por el coronel Anatolio Partida y espiritualmente por el padre Federico, integrándose al sector comandado por el general sahuayense Ignacio Sánchez Ramírez.
La persecución en su contra fue implacable. Su hermano Gaudencio fue torturado y colgado en el jardín Colón de Jiquilpan para obligarlo a revelar el paradero del sacerdote. Asimismo, su madre, doña Herminia Cárdenas, fue secuestrada por fuerzas del gobierno con el mismo propósito, pero nunca delató a su hijo.
El padre Federico logró sobrevivir a la Cristiada y continuó reuniéndose con antiguos defensores, manteniendo vivo el ideal de Cristo Rey. Falleció en 1968, dejando un profundo testimonio de fe, valentía y fidelidad.
Su historia es la de un sacerdote que, en tiempos de persecución, eligió permanecer al lado de su pueblo.
📚 Fuente principal: Pueblo en Vilo, del historiador Luis González y González.