17/05/2026
Mi primer día en Seúl fue como entrar a un mundo completamente diferente, donde la modernidad y la tradición conviven en cada rincón. Desde el momento en que llegué, las luces, los enormes edificios y el ritmo acelerado de la ciudad me hicieron sentir emoción y curiosidad.
Al recorrer las calles, descubrí cafeterías increíbles, tiendas futuristas y mercados llenos de vida. El aroma de la comida coreana estaba por todas partes: ramen, pollo frito, tteokbokki y el famoso kimchi que por fin pude probar auténticamente. Cada esquina tenía algo nuevo por descubrir.
Por la tarde, caminar por lugares como Myeongdong y admirar la vista de la ciudad desde N Seoul Tower hizo que el viaje se sintiera todavía más especial. Las calles iluminadas, la música, la tecnología y la amabilidad de la gente hicieron que todo pareciera sacado de una película.
Al final del día, mientras observaba las luces de la ciudad, entendí por qué Seúl es uno de los destinos más fascinantes del mundo. Fue un primer día lleno de emoción, cultura y experiencias que jamás olvidaré.