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mizratour guía de turista certificado por la SECTUR federal

11/07/2026
30/05/2026

Nadie sabe con certeza cuántos años tenía John Smith cuando murió.

Él decía 137. Los Ojibwe que lo conocían decían que llevaba entre ellos más tiempo del que nadie podía recordar. Los funcionarios del gobierno que intentaron documentarlo no encontraron registros de su nacimiento, lo cual tampoco sorprendía: había nacido en una época y en un lugar donde nadie llevaba ese tipo de registros sobre la gente Ojibwe.
Lo que sí existe es esta fotografía, tomada en 1915 cerca de Cass Lake, Minnesota. Y ese rostro.

La piel de John Smith es un mapa de algo difícil de nombrar. No es solo vejez en el sentido médico, esa acumulación gradual de años que todos conocemos. Es otra cosa. Es el aspecto de alguien que ha sobrevivido a demasiadas cosas para que el cuerpo las sostenga con elegancia, y que sin embargo sigue aquí, con los ojos alertas, mirando directamente al fotógrafo con una expresión que no pide nada.
Nació, si los cálculos son aproximadamente correctos, alrededor de 1785. Antes de que existiera Estados Unidos como país consolidado. Antes de que Minnesota tuviera ese nombre. Antes de que los bosques de Cass Lake aparecieran en ningún mapa hecho por europeos.
Vivió la llegada de los colonos. Vivió los tratados que cedieron las tierras Ojibwe. Vivió las guerras, las epidemias, las políticas de asimilación forzada, la desaparición de un mundo y la imposición de otro. Vivió, según los que lo conocieron, con una tranquilidad desconcertante ante todo eso.

En sus últimos años era una especie de atracción local. Los periódicos lo visitaban. Los fotógrafos hacían el viaje hasta Cass Lake. Turistas llegaban a verlo como si fuera un árbol milenario, algo que existe fuera del tiempo ordinario.
Él los recibía. Posaba. Aceptaba tabaco, que era lo que le gustaba. Y respondía preguntas sobre su edad con la serenidad de alguien a quien el tema ya no le resulta urgente.
Lo que nadie podía verificar, y lo que tampoco importaba del todo, era el número exacto. 137, 120, 110: cualquiera de esas cifras representaba una vida que había atravesado más historia de la que la mayoría de los países tienen.

Murió en 1922.
Ese año, en otro lugar del mundo, se publicaba el Ulises de Joyce, la Unión Soviética se formalizaba como estado, y Howard Carter abría la tumba de Tutankamón.
John Smith había nacido en un bosque de Minnesota cuando Napoleón todavía no había llegado al poder.
La fotografía de 1915 lo muestra siete años antes de su muerte. El pelo blanco alborotado. La manta sobre el hombro. Las arrugas tan profundas que la piel parece haber desarrollado su propia geografía.
Y esos ojos.
Completamente presentes. Mirando al fotógrafo, y a través de él, a cualquiera que mire la imagen más de un siglo después.
Como si todavía tuviera algo que observar.

16/05/2026

Datos curiosos acerca de las libélulas

01/05/2026

¡Las huellas de pies talla 80 que dejaron al mundo perplejo!
Son unas huellas descubiertas en Pingyan, provincia de Guizou China en 2016, de unos 53 centímetros de largo incrustadas directamente en la roca como si hubieran sido marcadas cuando el material aún estaba blando, quizás sobre barro, hace muchísimo tiempo atrás, y luego con el paso del tiempo se hubieran petrificado.
Estas marcas son muy particulares, por dos motivos, porque son unas de las pocas huellas que fueron estudiadas por geólogos, y porque lo que se documentó allí fueron varias impresiones consecutivas formando un aparente rastro de pisadas.

La conclusión principal es que no fueron talladas, una talla tendría bordes afilados o uniformes, o marcas de herramientas, pero afirmaron que se trataría de una anomalía geológica o un caso de pareidolia.
Sin embargo, según la biomecánica estándar, dijeron los geólogos, esto hubiera correspondido a una criatura de entre 2 metros 80 y 3,40 metros de altura, dependiendo del ancho y el pie de la pisada.
La profundidad progresiva más honda en el talón que en la punta, y la compresión lateral del sedimento, la repetición del mismo patrón en varias impresiones dan la sensación de pisadas. La variación natural entre paso y paso, es difícil de tallar con la coherencia natural que tiene un un ser humano caminando.

Los geólogos que se animaron a hablar públicamente, dijeron que la forma recuerda sorprendentemente a un pie humano, pero que la roca es demasiado antigua 10 millones de años, para que sean humanos y que probablemente sea una formación natural, una anomalía o una curiosidad, pero no quisieron hablar más del tema.

Para que te des una idea de la magnitud, aquí tienes la conversión aproximada a las tallas más conocidas:

Talla Europea (EU): Aproximadamente 80

Talla Americana (US) Hombre: Aproximadamente 35

Talla Reino Unido (UK): Aproximadamente 34

Unas referencias para ponerlo en perspectiva:
Récord Guinness: El hombre vivo con los pies más grandes del mundo (Jeison Rodríguez) tiene pies que miden alrededor de 40.5 cm (talla 60 EU aproximadamente). Un pie de 53 cm superaría por mucho cualquier registro médico actual.

Robert Wadlow: El hombre más alto de la historia de la humanidad (2.72 m) calzaba una talla equivalente a la 75 EU (unos 47 cm). Un pie de 53 cm pertenecería a alguien que teóricamente debería medir cerca de 3 metros de altura.

16/04/2026

“Lo llaman un simple pilar en Córcega… y ruinas en Baalbek.”
Pero la escala cuenta otra historia.

En Córcega, un cilindro de piedra yace olvidado, como si fuera un fragmento incompleto de algo mucho más grande.
En Baalbek, bloques colosales desafían toda lógica… piedras que parecen haber sido colocadas por manos que no temían al peso.

¿Qué civilización necesitaba columnas de ese tamaño?
¿Qué conocimiento se perdió para que hoy lo llamemos “imposible”?

Tal vez no eran monumentos…
Tal vez eran restos.

Restos de una tecnología que no entendemos.
Restos de gigantes… o de una humanidad olvidada.

Porque cuando comparas…
ya no parece historia.
Parece evidencia.

01/04/2026

La oveja criolla mexicana lleva siglos en los corrales de los estados del norte y el altiplano siendo el animal más completo del traspatio ganadero — y el que más funciones acumula por el menor costo de mantenimiento.
No necesita instalaciones especiales, no necesita veterinario frecuente y convierte el pasto más pobre en lana, leche y carne durante años.
Lo que una oveja criolla puede hacer en tu traspatio:
Producir lana que se vende o se usa directamente: una oveja adulta produce entre 1.5 y 3 kg de lana esquilable por año. En las comunidades laneras de Oaxaca, Tlaxcala y Chiapas, la lana criolla tiene valor artesanal muy superior a la comercial importada.
Dar leche de alta concentración grasa: las razas criollas y Pelibuey producen entre 0.5 y 1.5 litros diarios durante 4-5 meses post-parto. Con esa leche: queso de oveja, yogur y mantequilla con perfil nutricional distinto al de cabra o vaca.
Parir gemelos con frecuencia: las ovejas criollas tienen tasa de gemelaridad de 40-60%. Un año de producción = lana + leche + una o dos crías para carne o reposición del rebaño.
Controlar la maleza del potrero sin herbicida: a diferencia de la cabra que come todo, la oveja prefiere pastos y plantas rastreras — ideal para limpiar potreros entre cultivos sin dañar arbustos establecidos.
Producir el abono más equilibrado del corral: el estiércol de oveja tiene una relación nitrógeno-fósforo-potasio bien balanceada y se aplica directamente al huerto sin compostaje largo.
Vivir entre 12 y 15 años con cuidados mínimos: desparasitación estacional, acceso a sal mineral y agua. Sin alimentación especial en pastoreo libre.
El animal que todos asocian con el frío norteño produce en cualquier clima de México por encima de los 1,200 metros.

29/03/2026

177.6K me gusta, 607 comentarios. "90% gasta de MÁS en auto nadie enseña ESTO"

28/03/2026

Dirección

Avenida San Miguel Del Milagro, Zona Arqueológica De Cacaxtla
Tlaxcala
90700

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