10/06/2026
Uno de los datos más asombrosos del cóndor andino es su extrema eficiencia para volar: puede pasar horas en el aire sin batir las alas ni una sola vez.
Un estudio científico de la Universidad de Swansea monitoreó a varios cóndores y descubrió que solo baten las alas durante el 1% de su tiempo de vuelo. El resto del tiempo se dedican exclusivamente a planear. De hecho, se registró un ejemplar que voló más de 170 kilómetros (unas 5 horas seguidas) sin dar un solo aleteo.
Como son aves gigantescas y pesadas (pueden llegar a pesar hasta 15 kilos), gastar energía batiendo las alas sería agotador. Por eso, son maestros absolutos en leer la atmósfera:
Utilizan las corrientes térmicas (columnas de aire caliente que suben desde la tierra) para ganar altura.
Aprovechan los vientos dinámicos que chocan contra las inmensas paredes de los cañones andinos para sostenerse en el aire como si flotaran en una autopista invisible.
Básicamente, el cóndor no vuela por fuerza bruta; surfea el cielo tomando decisiones térmicas minuciosas a cada segundo.