31/05/2026
🕯️🇵🇪 | Hace 56 años, el Perú vivió una de las tragedias más devastadoras de su historia.
La tarde del 31 de mayo de 1970, a las 3:23 p. m., un poderoso terremoto de magnitud 7.9 sacudió la región Áncash y gran parte del país. En cuestión de segundos, el movimiento telúrico provocó el desprendimiento de millones de toneladas de roca, hielo, nieve y lodo del nevado Huascarán, generando un gigantesco aluvión que descendió a una velocidad devastadora y sepultó por completo a la ciudad de Yungay y otras localidades cercanas.
Miles de familias quedaron atrapadas bajo el lodo y las rocas. Se estima que más de 70 mil personas perdieron la vida, alrededor de 20 mil desaparecieron y cientos de miles quedaron heridas o sin hogar. La tragedia afectó gravemente a Áncash, La Libertad, Huánuco, Lima y otras regiones del país, siendo considerada una de las peores catástrofes naturales de América Latina y el terremoto más destructivo de la historia del Perú.
Yungay desapareció del mapa en ap***s unos minutos. Donde antes existían calles, viviendas, escuelas y sueños, quedó un inmenso campo de escombros y silencio. Solo unos pocos sobrevivientes lograron salvarse refugiándose en zonas elevadas, convirtiéndose en testigos de una tragedia que jamás será olvidada.
Hoy, 56 años después, el recuerdo de las víctimas sigue vivo en la memoria colectiva del país. Su historia nos recuerda la importancia de la prevención, la gestión del riesgo y la solidaridad frente a los desastres naturales.
🕊️ Honor y memoria para quienes partieron aquel fatídico 31 de mayo de 1970. El Perú no olvida.
Datos históricos respaldan que el sismo y el posterior aluvión del Huascarán dejaron más de 70 mil fallecidos y decenas de miles de desaparecidos, convirtiéndose en la mayor tragedia natural registrada en el Perú.