27/12/2025
La “hualina” es un canto que aún se entona durante la champería (la fiesta del agua) en pueblos como San Pedro de Casta, Laraos, Carampoma, Vicas, y tantos otros en la provincia de Huarochirí, Lima, Perú.
Grupos de “hualineros” vestidos con trajes coloridos y pañuelos de sus “paradas” limpian acequias preincas mientras cantan versos espontáneos al ritmo de arpas y violines. Es una fiesta, trabajo y súplica por lluvia.
La hualina nace del sincretismo prehispánico-colonial. Raíces en deidades como Huari y Pariacaca, dioses del agua que “fluyen corriente arriba”.
Aún se sigue cantando hualinas para honrar el agua como fuente de vida, garantizar cosechas y unir la comunidad. La champeria (donde se cantan las hualinas) Incluye carreras de caballos que simbolizan el flujo del agua desde las alturas. Cada hualina es ÚNICA! Se crea solo para ese año, con versos frescos sobre eventos locales, caballos, flores o el amor. ¡Una hualina nunca se repite! Así permanece viva y espontánea.
Algunos historiadores dicen que las hualinas se danzan en círculo en representación a una laguna (a diferencia del huayno que usualmente se baila en pareja).
Está mi experiencia en Carampoma hace unas semanas atrás fui invitado para formar parte del proyecto “Turismo Carampoma”, y en el marco central de las celebraciones de la apertura del proyecto me dieron el privilegio de ser el abanderado de la hualina. El gesto que hago en golpear el asta de la bandera contra el piso evocaría (simbolizaría) el “tropel del agua” contra las piedras.
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