15/07/2023
𝙄𝙍 𝘼 𝙍𝘼𝙋𝘼𝙂𝙉𝘼 𝙀𝙎𝙏𝘼 𝘽𝙄𝙀𝙉, 𝙌𝙐𝙀𝙍𝙀𝙍 𝙄𝙍 𝘼 𝙋𝙐𝙏𝘾𝘼 𝙀𝙎 𝘼𝙑𝘼𝙍𝙄𝘾𝙄𝘼⛰️🇵🇪Chicla Perú ⛰️🇵🇪
El título fue la respuesta que recibí cuando invité a unos caminantes para acompañarnos hacia Putca, no estaban dispuestos a recorrer unos kilómetros más arriba, quizá fue una buena decisión, quizá no. Lo cierto es que el camino hacía Putca puede resultar exigente para quien no suele caminar distancias regulares y peor, para quien no suele hacer rutas de altura. Pero más cierto es, que los paisajes entre Putca y Rapagna son jodidamente mágicos; menos gente, más silencio, sobrecogedor.
Decidí realizar estar ruta para ponerme a ritmo, aclimatarme y probar resistencia, ciertamente no soy de las personas que hayan hecho rutas de altura con cierta continuidad, pero con alguna que otra se empieza, o retorna.
La ruta hasta Rapagna y Putca es de ensueño, una caminata de aproximadamente 10 horas entre ida y vuelta (poco más o poco menos, dependiendo de tu ritmo) nos lleva por el puente y quebrada Copa, quebradas Atacra y Chueco, Ucuscancha, laguna Rapagna, quebrada y laguna Putca. Todo el tramo cuenta con paisajes espectaculares: desde caminos rodeados de hermosas flores moradas de kelas, pequeños bosques de piedra, horizontes y grandes montañas hasta animales silvestres disfrutando de los primeros rayos del sol. Rapagna es ese primer trozo del pastel a disfrutar, un hermoso cuerpo azul de agua, rodeada de montañas (entre ellas el Lichicocha), patos silvestres nadando y algún que otro halcón planeando en el cielo despejado, un cuadro impresionista!
La cereza de ese pastel nos espera kilómetros más arriba, bordeando uno de los lados de Rapagna hasta llegar a la quebrada Putca, este tramo tiene ciertos desniveles negativos e implican un mayor esfuerzo, pero después de esto sigue una extensa pampa que significará un verdadero descanso, aquel sector es dominio de toros salvajes (no violentos) y gaviotas andinas que graznan ante la presencia de desconocidos. Más allá la recompensa: la montaña Putca con sus imponentes picos rojizos y una verdosa laguna del mismo nombre. Aquello fue un escenario perfecto, el paisaje y yo, con nuestros silencios. Más tarde, caímos en la cuenta de que Putca no fue la única cereza, nos toparíamos con una bellísima taruka; eso señores, es avaricia.